Astrónomos estadounidenses de la NASA han llevado a cabo una teorÃa sobre la interconexión de los distintos fenómenos solares. Según este estudio, la actividad solar estarÃa conectada por un sistema de fallas magnéticas cuyos cambios desembocarÃan en imágenes tan sorprendentes como el tsunami solar.
A inicio de agosto, el laboratorio solar de la NASA, el SDO pudo detectar con toda plenitud un tsunami solar, lo que despertó la curiosidad de los cientÃficos sobre su posible causa. Su erupción alcanzó la clase C3, ya que hizo volar grandes toneladas de plasma hacia el espacio.
A lo largo de su investigación, los cientÃficos de la NASA llegaron a la conclusión de que este tipo de sucesos astronómicos no son aislados, sino que estarÃan interconectados por una extensa red magnética que ocuparÃa la superficie del astro rey. "Las explosiones solares no son eventos localizados o aislados. La actividad solar está interconectada por el magnetismo en distancias impresionantes. Llamaradas solares, tsunamis y eyecciones de masa coronal pueden viajar miles de kilómetros de distancia en un concierto complejo y violento", comenta la NASA.
Este descubrimiento permitirá a los astrónomos no sólo conocer y predecir este tipo de erupciones sino que le ayudará a conocer prácticamente la totalidad de la actividad magnética del sol.
Mayor conocimiento del astro rey
Karel Schrijver y Alan Title, cientÃficos del Laboratorio de AstrofÃsica Solar Lockheed Martin (California), investigaron los datos captados por la sonda de la NASA y lograron trazar un mapa magnético de la actividad solar.
En su trabajo llegaron a la conclusión de que toda la actividad solar estaba conectada por un sistema de separatrices, zonas de falla magnética donde un pequeño cambio en el plasma puede generar enormes tormentas electromagnéticas.
Aunque este hallazgo ha sido increÃble los investigadores revelan que para hacer predicciones futuras más precisas serÃa necesario ampliar la búsqueda de datos de la actividad solar que afectarÃa todos los sistemas de comunicación en la Tierra, lo cual podrÃa derivar en un gran desastre que superarÃa cualquier tormenta terrestre.
Noticia publicada en El Economista (España)