Este éxito de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, fue publicado por una de las dos revistas cientÃficas más prestigiadas del mundo, Nature, y es considerado como el primer paso para que en el futuro se puedan construir computadoras biológicas que pudieran ser colocadas en un cuerpo humano y que controlaran diferentes variables relacionadas con la salud: desde medir presión, ritmo cardiaco o azúcares en la sangre, hasta suministrar medicamentos a un paciente.
La investigación sueca consistió en modificar genéticamente a las células de la levadura para facilitar que ellas desarrollaran terminales o brazos que se enlacen con otras terminales y asà se puedan formar circuitos eléctricos.
Las células no funcionan como si se tratara de un cable pues su tipo de transmisión de señales es eléctrica pero también quÃmica. Las modificaciones genéticas que se le hicieron a las células de levadura las hacÃan mucho más sensibles a los cambios quÃmicos que les rodean y al mismo tiempo las hacÃan más capaces de secretar moléculas de señalización para influir en otras células vecinas. El logro sueco también es importante porque lograron enviar señales en una dirección deseada por los investigadores para hacer un circuito.
El objetivo que pretenden alcanzar es crear microcomputadoras con componentes vivos, primero lo hacen con células de la levadura y después buscarÃan usar células de animales o humanas. "Desde luego, estas células genéticamente modificadas no pueden hacer el mismo trabajo de una computadora real, pero nuestro estudio sienta la base para construir complejos circuitos eléctricos construidos con material biológico", explicó al hacer el anuncio el doctor Kentaro Furukawa, del departamento de BiologÃa Celular de la Universidad de Gotemburgo.
"En el futuro próximo esperamos sea posible usar este sistema llamado "comunicación célula a célula" dentro del cuerpo humano para detectar algunos cambios en el estado de salud, ayudando a combatir las enfermedades en estados tempranos de desarrollo. Estos circuitos podrÃan ser usados para armar biosensores capaces de informarnos la presencia de tóxicos y gérmenes en el cuerpo".
BiologÃa sintética. Uno de los campos de investigación más nuevos en el mundo de la ciencia es la BiologÃa Sintética, que ha buscado utilizar tejidos y otros materiales que originalmente son producidos por seres vivos, pero que son organizados de una manera diferente como para crear otros sistemas que no se encuentran en la naturaleza.
En los últimos diez años, los cientÃficos han construido exitosamente un conjunto, todavÃa pequeño, de artefactos que tienen un componente celular vivo y otro artificial, por ejemplo algunos osciladores y sensores que tienen como pieza central una célula genéticamente modificada.
Dylan Evans, experto británico en robótica, expuso en una visita a la ciudad de México, en 2005, un modelo experimental de robot que contaba con un gel en el que se adherÃan moscas y otros insectos, los cuales eran disueltos en un conjunto de sustancias quÃmicas para poder extraer energÃa eléctrica de esos insectos. Esa es otra rama de la sÃntesis entre biologÃa, ingenierÃa y electrónica.
El trabajo que se realizó en la universidad sueca está principalmente enfocado en construir circuitos con células. Los circuitos sirven para enviar y recibir señales complejas y ejecutar también instrucciones complejas.
Más allá de las enormes aplicaciones que pueden tener estas conexiones artificiales, existen todavÃa muchas limitaciones técnicas, entre ellas el estandarizar el comportamiento de los circuitos formados con células vivas, mucho menos estables que los circuitos artificiales.
Noticia publicada en Crónica (México)