La respuesta a la pregunta de si es suficiente perder contacto con los parientes u mudarse a otro ambiente para convertirse en una especie nueva fue respondida por Haris Lessios, científico de planta del STRI en Panamá, quien reclutó a taxónomos y genetistas de erizos de mar para averiguarlo.
Las especies que se cree pertenecen al mismo ancestro reciente se agrupan en un género. La mayoría de géneros de erizos marinos vive en mares tropicales o templados. Pero un género, el Arbacia, incluye a especies distribuidas en ambos mares, lo que lo convirtió en un candidato perfecto para el estudio.
Lessios y sus colegas secuenciaron genes de especies colectadas alrededor del mundo y descubrieron que hace cinco millones de años un único ancestro dio origen a dos linajes en el templado Pacifico sudeste y uno en los trópicos.
El último fue aislado del Atlántico por el surgimiento del puente terrestre que conectó a Norteamérica y Sudamérica. Las aguas profundas del Atlántico medio separaron a dos especies más.
Ahora los científicos saben que la separación de sus parientes y los nuevos ambientes son importantes en la evolución. Lo que hay que determinar es qué tipo de presiones selectivas ocasionaron que las especies se diferenciaran, señaló Lessios.
Noticia publicada en El País (Costa Rica)