Por primera vez, un grupo de pacientes mantuvo el virus bajo control durante meses sin tomar medicación diaria. El estudio, publicado en la revista Nature se presentó como parte de las actividades del Día Mundial del Sida.
Un hallazgo realizado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) ha abierto una ventana de esperanza para millones de personas que viven con VIH. El ensayo clínico incluyó a diez pacientes que habían iniciado tratamiento antirretroviral (TAR) poco después de contraer el virus, lo que ayudó a preservar su sistema inmunitario. A estos pacientes se les aplicó una triple estrategia de inmunoterapia:
- Una vacuna terapéutica para entrenar a los linfocitos T a atacar al VIH latente.
- Un cóctel de anticuerpos para reducir la cantidad de virus en el organismo.
- Una segunda ronda de anticuerpos antes de suspender la TAR.
El resultado fue sorprendente: siete de los diez participantes lograron mantener niveles bajos del virus durante meses, y uno de ellos no experimentó ningún rebote viral.
Steven Deeks, profesor de Medicina en la UCSF, destacó:
“Creo que finalmente estamos logrando avances reales en el desarrollo de una terapia que podría permitir a las personas llevar una vida saludable sin necesidad de medicamentos de por vida”.
Por su parte, Rachel Rutishauser, coautora del estudio, explicó que las células T de los pacientes que controlaron el virus reaccionaron como si estuvieran “esperando a su objetivo, como un gato preparándose para atacar a un ratón”.
Michael Peluso, primer autor del estudio, añadió: “Este no es el objetivo final, pero demuestra que podemos impulsar el progreso en un desafío que a menudo consideramos irresoluble”.

Avances recientes
En los últimos meses, varios equipos de investigación han comenzado a analizar cómo replicar estos resultados en grupos más amplios y diversos. Se están diseñando nuevos ensayos clínicos en Europa y América Latina para evaluar la seguridad y eficacia de esta estrategia en poblaciones con diferentes perfiles inmunológicos. Además, compañías farmacéuticas han mostrado interés en simplificar el tratamiento para que pueda aplicarse de manera más accesible y menos invasiva. Aunque aún falta tiempo para que esta terapia se convierta en una alternativa real a la TAR, el descubrimiento marca un paso significativo hacia un futuro en el que vivir con VIH no implique necesariamente una medicación diaria.
Desde la introducción de la terapia antirretroviral en los años noventa, el VIH pasó de ser una sentencia de muerte a una enfermedad crónica controlable. Sin embargo, la TAR no elimina el virus, que permanece latente en el organismo y puede reactivarse al suspender el tratamiento. Este nuevo enfoque desafía esa limitación, al intentar “reprogramar” el sistema inmunitario para que sea capaz de mantener al virus bajo control por sí mismo.
