Torbellinos de polvo en Marte potencialmente creando descargas eléctricas. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa

Investigadores franceses ha registrado señales de actividad eléctrica en la atmósfera de Marte. El hallazgo, realizado gracias al rover Perseverance de la NASA, abre la posibilidad de que el planeta rojo sea capaz de generar rayos, un fenómeno hasta ahora solo confirmado en la Tierra, Saturno y Júpiter.

El descubrimiento se produjo tras analizar 28 horas de grabaciones obtenidas durante dos años marcianos —equivalentes a 1.374 días terrestres—. Los datos provinieron del instrumento SuperCam, que combina micrófonos y sensores electromagnéticos para captar sonidos y variaciones energéticas en el entorno.

Los científicos observaron que las descargas eléctricas, descritas como mini lightning, suelen estar asociadas a torbellinos de polvo y tormentas, fenómenos muy comunes en la superficie marciana. Estos pequeños remolinos, generados por el ascenso de aire caliente desde el suelo, podrían producir descargas a través de sus movimientos internos.

El investigador principal, Dr. Baptiste Chide, explicó que estas señales representan “un descubrimiento mayor” con implicaciones en la química atmosférica, el clima, la habitabilidad y las futuras misiones humanas y robóticas. Según él, Marte se sumaría así a la lista de planetas con actividad eléctrica atmosférica conocida.

Sin embargo, no todos los expertos están convencidos. El físico de partículas Dr. Daniel Pritchard, en declaraciones a Nature, señaló que aunque las pruebas son “muy convincentes”, la ausencia de imágenes directas deja espacio para la duda. “Dada la historia de este campo, el debate continuará por algún tiempo”, afirmó.

Este hallazgo se suma a otros descubrimientos recientes del rover Perseverance, como las rocas con patrones extraños —apodadas leopard spots y poppy seeds— que podrían estar relacionadas con antiguos microbios o procesos geológicos naturales. La NASA considera estos indicios como posibles señales de vida pasada.

Aunque Marte hoy es un desierto frío y seco, se sabe que hace miles de millones de años tuvo una atmósfera más densa y agua líquida. El cráter Jezero, donde trabaja Perseverance, muestra características que sugieren que pudo haber sido un delta fluvial, un entorno capaz de sostener agua en la superficie.

El hallazgo de actividad eléctrica no solo aporta pistas sobre el clima marciano, sino que también plantea nuevas preguntas sobre la posibilidad de que el planeta haya sido habitable en el pasado. Además, abre la puerta a que futuras misiones incorporen instrumentos más avanzados para confirmar y estudiar estas descargas.

En palabras del Dr. Chide, “cada chispa que descubrimos en Marte nos acerca un poco más a entender si alguna vez fue un mundo vivo”.

Con información de Revista Nature

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