Costa Concordia encallado. Imagen original: Filippo Monteforte/AFP/Getty Images. Edición: Danny Ayala HinojosaCosta Concordia encallado. Imagen original: Filippo Monteforte/AFP/Getty Images. Edición: Danny Ayala Hinojosa

El 13 de enero de 2012, el crucero Costa Concordia naufragó frente a la isla italiana de Giglio, dejando 32 víctimas y una cicatriz en la historia marítima.

Pero lo que ocurrió después fue igual de impresionante: el levantamiento del barco mediante una técnica nunca antes aplicada a una embarcación de ese tamaño. Se llama parbuckling, y fue clave para devolver el Concordia a posición vertical.

El parbuckling es una maniobra de ingeniería que consiste en girar un objeto hundido para colocarlo en posición vertical. Aunque se ha usado en barcos más pequeños, nunca se había intentado con un crucero de 114.000 toneladas. El proceso comenzó en septiembre de 2013 y duró 19 horas continuas, bajo la supervisión de más de 500 técnicos e ingenieros de todo el mundo.

La operación se dividió en cinco fases principales:

  1. Preparación del lecho marino: Se construyó una plataforma submarina de acero a 30 metros de profundidad para sostener el barco una vez enderezado.
  2. Instalación de cables y torres hidráulicas: Se colocaron cables de acero y torres que ejercerían la fuerza necesaria para girar el barco.
  3. Rotación controlada: Los cables comenzaron a tirar lentamente del casco, que estaba apoyado sobre rocas. La rotación fue milimétrica para evitar rupturas.
  4. Estabilización: Una vez vertical, el barco se apoyó sobre la plataforma submarina.
  5. Preparación para el remolque: Se instalaron flotadores gigantes para mantenerlo a flote y permitir su traslado final.

El ingeniero jefe del proyecto, Sergio Girotto, explicó: “Fue como levantar una ballena dormida sin despertarla. Cada movimiento debía ser calculado con precisión quirúrgica”. El equipo utilizó más de 83.000 imágenes térmicas para monitorear el proceso, gracias a una cámara infrarroja instalada por la Universidad de Florencia.

La técnica de parbuckling no solo permitió recuperar el barco, sino que también evitó un desastre ambiental mayor. El Concordia contenía miles de litros de combustible y materiales contaminantes que, de haberse liberado, habrían dañado gravemente el ecosistema marino de Giglio.

El éxito de esta operación marcó un hito en la historia del salvamento marítimo. Nunca antes se había logrado enderezar un barco de ese tamaño en condiciones tan complejas. El Concordia fue finalmente remolcado al puerto de Génova en julio de 2014, donde fue desmantelado.

Este rescate no solo fue una hazaña técnica, sino también un símbolo de lo que la ingeniería puede lograr cuando se combina con cooperación internacional y respeto por el medio ambiente. Como dijo Girotto: “No solo levantamos un barco, levantamos la esperanza de que incluso los errores más grandes pueden corregirse con esfuerzo y ciencia”.

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