Durante décadas se ha considerado la materia oscura como un componente invisible y silencioso del universo. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que esta misteriosa sustancia podría interactuar de formas inesperadas, aunque extremadamente raras.

Un hallazgo reciente del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) está sacudiendo los cimientos de la física moderna. El equipo del IAC analizó galaxias enanas ultradébiles, pequeños sistemas con apenas unos miles de estrellas, pero dominados casi por completo por materia oscura. Estas galaxias son consideradas “laboratorios naturales” porque su estructura simple permite estudiar la materia oscura sin demasiadas interferencias. Allí encontraron pistas que apuntan a que una sola colisión entre partículas de materia oscura cada 10.000 millones de años —es decir, en toda la vida del universo— podría explicar la distribución observada en sus núcleos.

Los modelos tradicionales, que asumen que la materia oscura nunca interactúa más allá de la gravedad, no logran reproducir con facilidad estas estructuras centrales. En cambio, las simulaciones que incluyen interacciones ultrararas sí consiguen resultados compatibles con lo que se observa en el cosmos. Esto abre la puerta a una nueva forma de entender cómo se comporta la materia oscura y cómo moldea las galaxias.

El investigador Jorge Sánchez, autor principal del estudio, explicó: “Sabemos que el modelo actual de materia oscura es solo una aproximación. Todas las partículas deben interactuar más allá de la gravedad, y aunque esas colisiones sean muy poco frecuentes, dejan huellas visibles en las galaxias enanas”. Según Sánchez, tanto los halos de baja interacción como los de alta interacción pueden reproducir las estructuras detectadas, lo que sugiere que la materia oscura no es tan pasiva como se pensaba.

El estudio también estimó valores de interacción entre partículas que van de 0,3 a 200 cm² por gramo, cifras compatibles con lo observado en otras galaxias. Esto refuerza la idea de que, aunque las colisiones sean rarísimas, sus efectos son reales y medibles.

Las implicaciones son enormes. Si la materia oscura puede interactuar de esta manera, los modelos cosmológicos deberán ajustarse para incluir estas posibilidades. Sánchez subrayó: “Futuras simulaciones que consideren una mayor probabilidad de interacción serán esenciales para entender cómo estas colisiones ultrararas moldean las galaxias a lo largo del tiempo cósmico”. En última instancia, este tipo de estudios podría ayudarnos a refinar nuestra comprensión de las fuerzas fundamentales que rigen el universo.

En otras palabras, lo que parecía un silencio absoluto podría esconder un murmullo cósmico: la materia oscura, lejos de ser completamente invisible, podría estar dejando pistas sutiles que apenas ahora comenzamos a descifrar.

Con información de Instituto de Astrofísica de Canarias

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