Representación de IA sobre cómo se verían los Obeliscos. Prompt: Danny Ayala HinojosaRepresentación de IA sobre cómo se verían los Obeliscos. Prompt: Danny Ayala Hinojosa

Científicos identificaron un nuevo tipo de elementos genéticos en el cuerpo humano, bautizados como “Obeliscos”. Se trata de moléculas de ARN circulares, de aproximadamente 1.000 nucleótidos, que poseen estructuras en forma de varilla y codifican proteínas inéditas llamadas “Oblins”.

Los investigadores encontraron que los Obeliscos no se parecen a ningún virus, viroide o agente biológico conocido. “Forman su propio grupo filogenético, sin similitudes detectables con otros organismos”, explican los autores. Lo sorprendente es su amplia presencia: aparecieron en cerca del 7% de las muestras de heces humanas analizadas y en más del 50% de las muestras orales. Además, se comprobó que pueden persistir en un mismo individuo durante más de 300 días.

El equipo, liderado por Ivan N. Zheludev y Andrew Z. Fire de la Universidad de Stanford, utilizó un enfoque bioinformático para rastrear estos elementos en millones de bases de datos genómicos públicos. El resultado fue asombroso: 29.959 Obeliscos identificados en muestras de todos los continentes, desde ambientes humanos hasta nichos ecológicos diversos.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la detección de Obeliscos en la bacteria Streptococcus sanguinis, un habitante común de la boca humana. Esto sugiere que algunos microorganismos podrían actuar como hospedadores de estos elementos, abriendo la puerta a futuras investigaciones sobre su función y posibles efectos en la salud.

Los Obeliscos también muestran variantes de ribozimas tipo martillo, estructuras moleculares que permiten la autorreplicación del ARN. Esto los acerca a mecanismos de replicación viroidales, aunque con características únicas. “Estamos ante un universo genético que había pasado desapercibido”, señalan los investigadores, quienes destacan que este descubrimiento podría ser solo la punta del iceberg.

Aunque aún no se sabe si los Obeliscos influyen en la salud humana, su prevalencia en la boca y el intestino sugiere que forman parte estable de nuestro ecosistema microbiano. Los científicos advierten que se necesitan más estudios para entender si son simples pasajeros o si juegan un papel activo en la biología de sus hospedadores.

Hallados en 2024, fueron reportados en bioRxiv y Cell, señalando que forman un grupo filogenético único sin similitud con virus o viroides conocidos. Investigaciones posteriores encontraron decenas de miles de secuencias relacionadas en diferentes ecosistemas. Se identificaron variantes con ribozimas tipo martillo, lo que sugiere mecanismos de replicación similares a los viroides.

Actualmente, investigadores han comenzado a explorar la relación de los Obeliscos con bacterias específicas abriendo la posibilidad de que los primeros actúen como simbiontes o colonizadores estables en microbiomas humanos. Además, se han desarrollado herramientas bioinformáticas más sensibles para detectar estos elementos en metatranscriptomas, aumentando la tasa de descubrimiento.

Este hallazgo recuerda que el microbioma humano sigue siendo un territorio lleno de misterios. Los Obeliscos, invisibles hasta ahora, podrían convertirse en protagonistas de una nueva era en la investigación genética y microbiológica.

Con información de bioRxiv

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