En pleno corazón del Valle de la Muerte, uno de los lugares más secos y extremos del planeta, un grupo de científicos ha logrado lo que parecía imposible: extraer agua potable del aire utilizando únicamente la energía del sol.
Este descubrimiento, liderado por investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang (POSTECH) en Corea del Sur y la Universidad de California en Berkeley, abre una ventana de esperanza frente a la creciente crisis mundial de escasez de agua.
El reto es monumental. Según UNICEF, más de 190 millones de niños en África carecen de acceso a agua segura, y cada día mueren alrededor de 1.000 menores por esta causa. Las soluciones tradicionales, como la desalinización del agua de mar, requieren enormes cantidades de energía y generan contaminación. Por otro lado, la captura de vapor atmosférico suele ser ineficiente en zonas con baja humedad. Sin embargo, este nuevo sistema rompe con esas limitaciones.
La clave está en los marcos metal-orgánicos (MOFs), materiales porosos con diminutos agujeros capaces de atrapar moléculas de agua. Los investigadores diseñaron un dispositivo cilíndrico que aprovecha la geometría del sol: durante la noche absorbe la humedad del aire y, al día siguiente, la libera en forma de agua líquida gracias al calor solar. Todo esto sin necesidad de electricidad ni combustibles fósiles.
Las pruebas realizadas en Berkeley y en el Valle de la Muerte fueron contundentes. En condiciones extremas, con temperaturas que alcanzaron los 57 °C y una humedad relativa inferior al 7 %, el dispositivo logró recolectar hasta 210 gramos de agua por cada kilogramo de MOF. En Berkeley, la cifra fue aún mayor: 285 gramos. Esto supone el doble de eficiencia respecto a tecnologías anteriores.
El profesor Woochul Song, de POSTECH, destacó: “Hemos demostrado que esta tecnología puede enfrentar los crecientes desafíos de la escasez de agua, agravados por los problemas ambientales. Representa sostenibilidad, porque ofrece un recurso confiable sin importar la geografía o el clima”. Por su parte, Omar M. Yaghi, de UC Berkeley, subrayó que el avance marca un paso decisivo hacia soluciones limpias y accesibles para comunidades vulnerables.
Más allá de la innovación técnica, el impacto social es enorme. Poder obtener agua en lugares donde parecía imposible no solo garantiza supervivencia, sino que también fortalece la seguridad humana y la salud pública. Este avance, publicado en la revista Nature Water en julio de 2023, podría convertirse en una herramienta vital para millones de personas en regiones áridas del mundo.
Con información de Nature Water

