En Hawái, los científicos están llevando a cabo una misión que parece salida de la ciencia ficción: liberar un millón de mosquitos cada semana desde drones y helicópteros.

Pero no se trata de cualquier mosquito. Son machos criados en laboratorio, incapaces de picar y portadores de una bacteria natural llamada Wolbachia. Esta bacteria provoca que, cuando se aparean con hembras silvestres, los huevos nunca eclosionen. El resultado: un colapso progresivo de la población de mosquitos invasores que transmiten la malaria aviar, la principal amenaza para las aves nativas de las islas.

El objetivo: salvar a los mieleros

Los protagonistas de esta historia son los mieleros de Hawái, aves de colores brillantes que alguna vez llenaron las islas con su canto. De las más de 50 especies que existían, hoy solo sobreviven 17, y la mayoría está al borde de la extinción. Entre ellas destacan el ʻakekeʻe y el kiwikiu, considerados en peligro crítico.

La malaria aviar, introducida en el siglo XIX junto con los mosquitos invasores, ha devastado a estas aves que carecen de defensas naturales. Durante décadas, lograron sobrevivir únicamente en zonas altas y frías donde los mosquitos no prosperaban. Sin embargo, el aumento de las temperaturas ha empujado a los insectos hacia esas alturas, dejando a las aves sin refugio.

La estrategia se conoce como Técnica de Insectos Incompatibles (TII). Los mosquitos machos portadores de Wolbachia se empaquetan en cápsulas biodegradables y se liberan en masa sobre los bosques. Al inundar el ecosistema con machos estériles, se reduce drásticamente la reproducción de los mosquitos transmisores de malaria.

Actualmente, se liberan 500.000 mosquitos semanales en Maui y otros 500.000 en Kauai, convirtiéndose en el mayor uso de la TII para proteger la vida silvestre en lugar de a los humanos.

En los últimos dos meses, los equipos de conservación han reportado que las primeras mediciones muestran una disminución significativa en la densidad de mosquitos en áreas piloto de Maui. Aunque aún es temprano para declarar victoria, los investigadores señalan que los resultados iniciales son prometedores y que, de mantenerse la tendencia, las aves podrían tener una ventana de recuperación más amplia .

El biólogo Chris Farmer, de la organización American Bird Conservancy, comentó: “Estamos viendo señales alentadoras. Si logramos reducir la población de mosquitos lo suficiente, estas aves tendrán una oportunidad real de sobrevivir”.

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