La URSS produjo miles de tractores pero las cosechas fueron malas debido a mala asignación de recursos, había tractores pero no combustible ni partes o transportes.


El socialismo y el comunismo enfrentan una larga lista de problemas teóricos que, según la teoría económica, pero por sobre todo en la práctica, hacen imposible su funcionamiento en beneficio de la mayoría.

El problema del cálculo económico. Sin precios libres del mercado, es casi imposible saber qué producir, cuánto producir y cómo de eficiente es esa producción. Sin precios comunicando deseos de los consumidores o señalando existencia de bienes y servicios, los consumidores y productores operan en tinieblas.

La tragedia de los comunes. Cuando un bien o servicio “es de todos”, nadie cuida realmente de ese bien o servicio, y este se agota o destruye. Ocurre con todos los servicios públicos y todos los activos a cargo del Estado.

Falta de incentivos. Sin riesgo personal ni recompensa directa, la gente no innova ni trabaja con el mismo esfuerzo. Si además, a todos se les paga igual, nadie trabajará de forma eficiente y la mayoría o todos los trabajadores harán el mínimo esfuerzo.

Problema del Valor Trabajo. Derivado de la teoría marxista, este problema consiste en considerar la labor física como determinante del valor y por ende del precio de bienes y productos. Sin embargo, el valor viene dado por la apreciación subjetiva de los consumidores sobre un bien o servicio. Por ende, bajo socialismo, se puede laborar mil horas hombre sobre un bien, que si este último no lo necesita nadie, su valor es cero y el precio debería ser cero.

Problema del descubrimiento empresarial. Derivado de la falta de incentivos, si en una sociedad los individuos no tienen propiedad y tampoco tienen incentivos, no hay posibilidad de emprendimiento, el cual suele ser censurado por la autoridad de todos modos.

Problema de la captura del regulador. Este es un problema que ocurre también en las economías mixtas donde opera el mercado de forma parcial. Consiste en que un empresario o grupo de empresas obtiene privilegios indebidos. Sin embargo este problema es propio de las economías socialistas: la casta política ocupa toda actividad económica importante y dirige el aparato regulador, haciendo imposible la libre competencia, la aparición de precios libres, e impidiendo la innovación.

Problema del riesgo moral. Derivado de la falta de incentivos, los directores de negocios -no emprendedores- pueden tomar decisiones destructivas para el negocio debido a la falta de incentivos, la opacidad del sistema, la falta de precios libres, etc. pero los fallos en los que incurran se atribuirán a factores externos o ficticios, pero no a los fallos del sistema y sus operadores.

Problema de la expansión administrativa. Un sistema sin supervisión ni competencia, sin riesgo moral ni consecuencias administrativas se expandirá en función de las lealtades, el tráfico de favores o la alta dirección burocrática y política. Para asegurarse apoyo entre las facciones internas del partido, los cargos inútiles aparecerán sin crecer la producción ni el estándar de vida. Ocurre en socialismo, pero también en las economías mixtas donde se ha perdido la capacidad de supervisión ciudadana sobre el gasto público.

Esta es una lista parcial de fallos de los sistemas socialistas y comunistas, extensible a cualquier otro sistema político-económico autoritario. Estos fallos no existen “por aplicar mal” al sistema, sino que son fallos de diseño del sistema: sin precios reales, sin propiedad privada ni consecuencias directas por errores, el sistema no “aprende” ni corrige.

Algunos problemas parecidos pueden aparecen en las economías mixtas actuales. En economías de mercado también ocurren tragedias de los comunes como contaminación, sobrepesca, depredación, etc. cuando no hay propiedad clara o las regulaciones estatales generan monopolios y cárteles. Sin embargo, el mercado suele corregirlos mejor gracias a la quiebra, la competencia y los precios que señalan escasez y preferencias.

La gran diferencia: en sistemas libres los errores cuestan caro al que los comete y el sistema se ajusta rápido; en sistemas centralizados el coste lo pagan todos y la corrección es lenta o imposible.

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