Micro robots programables. Imagen: Michael Simari, University of MichiganMicro robots programables. Imagen: Michael Simari, University of Michigan

Investigadores de la Universidad de Pensilvania y de la Universidad de Michigan han logrado lo que parecía imposible: crear robots autónomos programables más pequeños que un grano de sal.

Estos diminutos dispositivos, apenas visibles a simple vista, son capaces de percibir su entorno, reaccionar y desplazarse de manera independiente. El hallazgo, publicado en la revista Science Robotics, marca un antes y un después en la robótica microscópica, un campo que llevaba décadas enfrentando enormes desafíos tecnológicos.

Marc Miskin, investigador principal del proyecto en Pensilvania, explicó: “Construir robots que operen de forma independiente en tamaños inferiores a un milímetro es increíblemente difícil. El campo lleva 40 años estancado en este problema”. Con este avance, se abre la puerta a nuevas aplicaciones médicas y tecnológicas que hasta ahora parecían ciencia ficción.

Cómo funcionan

Los robots se desplazan en entornos líquidos gracias a un sistema de propulsión eléctrica que genera pequeños campos capaces de mover moléculas de agua cercanas. Al no depender de extremidades mecánicas, son más resistentes y pueden operar durante meses siempre que tengan acceso a una fuente de energía. Actualmente se alimentan principalmente de la luz, aunque los investigadores estudian el uso de ultrasonidos para ampliar sus posibilidades de alimentación.

El equipo de la Universidad de Michigan diseñó una diminuta máquina integrada que actúa como cerebro. Gracias a ella, los robots pueden programarse mediante pulsos de luz para responder a estímulos como la temperatura. La información se traduce en movimientos específicos, una especie de “baile” que luego se interpreta con microscopios y cámaras.

Kevin Chen, experto del MIT ajeno al estudio, comentó: “Estos son los robots autónomos programables más pequeños que he visto. Es un avance emocionante para la comunidad nanorobótica”. Sus palabras reflejan la magnitud del descubrimiento y el entusiasmo que despierta en el mundo científico.

Posibles aplicaciones

Entre los usos más prometedores se encuentran:

  • Medicina: robots capaces de recorrer el cuerpo humano para detectar enfermedades o administrar tratamientos de manera precisa.
  • Electrónica: fabricación de dispositivos a escala microscópica con mayor eficiencia.
  • Investigación científica: exploración de entornos biológicos y químicos imposibles de alcanzar con herramientas convencionales.

Este avance no solo representa un logro tecnológico, sino también un paso hacia un futuro donde la robótica microscópica podría transformar la forma en que entendemos la salud, la industria y la ciencia.

Con información de Science Robotics

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