Jetson ONE, el revolucionario vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) de la empresa sueca Jetson Aero, está en plena producción y entregando unidades en 2026.
Este aparato de un solo asiento, fabricado con aluminio y fibra de carbono ultraligera, permite vuelos recreativos sin necesidad de licencia de piloto en varios países (como ultraligero Part 103 en EE.UU.).
Cuenta con ocho motores potentes, que accionan una cantidad igual de hélices. Alcanza una velocidad máxima de 102 km/h, ofrece hasta 20 minutos de vuelo y pesa solo 86 kg en total. El computador de vuelo único permite control total sobre altitud y dirección en una mano.
El Jetson ONE cuenta con una celda de seguridad inspirada en un auto de carreras que protege al piloto, puede mantener un vuelo continuo con la pérdida de un motor, cuenta con función de aterrizaje automático accionado por sensor de radar y múltiples características de seguridad para proteger al piloto en caso de emergencia, como un paracaídas balístico con tiempo de despliegue rápido.
Recientemente, la compañía lanzó un impactante teaser volando rasante sobre acantilados y olas en la costa de California (cerca de Pismo Beach), probando el concepto de “eVTOL-surfing” con una tabla de surf adaptada. El video completo se estrenará en 12 de marzo de 2026, mostrando lo cerca que está el sueño de los autos voladores de hacerse realidad.
Otros intentos de crear autos voladores
Desde los años 50 hasta hoy, los autos voladores han sido un sueño recurrente que casi siempre termina en fracaso. Muchos prototipos volaron, pero ninguno logró producción masiva ni éxito comercial real. Aquí va un repaso breve de los intentos más famosos:
Convair Model 118 ConvAirCar (1947-1948): Uno de los primeros intentos serios post-guerra. Un auto con alas y hélice desmontables. Logró vuelos cortos, pero un accidente fatal en pruebas y problemas de diseño lo condenaron al olvido.
Taylor Aerocar (1949-1950s): El más “exitoso” de la época. Certificado por la autoridad aeronáutica en 1956, podía plegar alas y remolcarlas como tráiler. Solo se construyeron 6 unidades; a pesar de la publicidad, nunca entró en producción masiva.
Ford Levacar Mach I (finales 1950s): Un concepto futurista de Ford sin ruedas, que flotaba sobre chorros de aire y prometía 800 km/h. Quedó en exhibición y maquetas; nunca se construyó de verdad.
AVE Mizar “Flying Pinto” (1973): El más trágico y famoso fracaso. Henry Smolinski unió la parte trasera de un Cessna Skymaster con un Ford Pinto. Voló en pruebas iniciales, pero en un vuelo de test el ala se desprendió y se estrelló, matando al inventor y al piloto. Quedó como símbolo del peligro de estas combinaciones improvisadas.
Moller Skycar (1990s-2000s): Un VTOL con múltiples rotores tipo dron. Generó mucha expectación y millones en inversión, pero nunca superó la fase de prototipo funcional ni obtuvo certificación; terminó en deudas y demandas.
Otros como el Airphibian (1950, certificado pero caro), el Aerobile o proyectos militares (Avrocar, Airgeep) también volaron brevemente antes de ser cancelados por costos, inestabilidad, regulaciones estrictas o simple falta de mercado.
Durante décadas, los autos voladores prometieron revolución… pero chocaron contra física, economía, seguridad y burocracia. Solo ahora, con eVTOL eléctricos como el Jetson ONE o proyectos de drones-taxi, el concepto parece más viable que nunca. ¿Será esta vez la definitiva?
Con información de JetsonAero

