Hallaron una especie de hongo parásito que invade y mata a las arañas de trampilla para luego emerger del cadáver para esparcir sus esporas. Ocurrió en la Mata Atlántica de Brasil.
En las profundidades de la Mata Atlántica brasileña, un equipo internacional de investigadores desenterró un secreto biológico fascinante y macabro. Se trata de una nueva especie de hongo «zombi», bautizada como Purpureocillium atlanticum, que se especializa en invadir, matar y brotar desde el cuerpo de las arañas de trampilla.
Este hallazgo no es solo una curiosidad naturalista; representa un hito en la forma en que documentamos la vida en la Tierra. El equipo, liderado por científicos como João P. M. Araújo y Alexandre Antonelli, utilizó una técnica llamada «taxogenómica» de campo. Esta metodología permite realizar la secuenciación del ADN en tiempo real directamente en el bosque, utilizando dispositivos portátiles del tamaño de un teléfono móvil.
Una trampa mortal bajo tierra
La araña de trampilla (de la familia Ctenizidae) es conocida por construir madrigueras subterráneas camufladas con una pequeña puerta de seda y tierra. Sin embargo, para algunas de estas arañas, su refugio se convierte en su tumba. El hongo P. atlanticum infecta a la araña, cubriéndola casi por completo con un micelio (una red de hilos fúngicos) de color blanco algodonoso.
Lo más impresionante ocurre después de la muerte del arácnido. Del cuerpo de la araña «momificada» emerge un tallo púrpura y cilíndrico, conocido técnicamente como sinema, que crece hacia la abertura de la madriguera de la araña para liberar sus esporas al aire y continuar el ciclo de infección.
El descubrimiento de esta especie es una carrera contra el tiempo. Los investigadores destacan que la Mata Atlántica es un «punto caliente» (hotspot) de biodiversidad, pero también un «punto oscuro» (darkspot), donde muchas especies podrían desaparecer antes de ser siquiera nombradas por la ciencia.
Para acelerar el proceso, el equipo empleó la secuenciación por nanoporos (Oxford Nanopore Technologies), que permitió identificar la especie y caracterizar su microbioma (la comunidad de bacterias y otros hongos que viven con ella) sin necesidad de esperar meses a los resultados de un laboratorio central. «Nuestra metodología acorta el tiempo de laboratorio y permite la cuantificación de datos genómicos en regiones remotas», señalan los autores en el estudio publicado en la revista IMA Fungus.
Se estima que habitan el planeta unos 2,5 millones de especies de hongos, pero menos del 10% han sido descritos científicamente. Los hongos araneopatogénicos (que atacan arañas) son piezas clave en el equilibrio de los ecosistemas, controlando las poblaciones de insectos y otros artrópodos.
Con información de IMA Fungus.

