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Planta BWRX-300 de GE Vernova-Hitachi. Diseño SMR de agua en desarrollo.Planta BWRX-300 de GE Vernova-Hitachi. Diseño SMR de agua en desarrollo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, han acordado una inversión de 40.000 millones de dólares para el despliegue de reactores nucleares de última generación.

Este ambicioso plan no se basa en las gigantescas centrales del pasado, sino en una tecnología disruptiva conocida como SMR (Pequeños Reactores Modulares). Estos sistemas, desarrollados por la alianza GE Vernova-Hitachi, son unidades compactas que pueden fabricarse en serie en una planta y transportarse listas para instalar. A diferencia de los reactores convencionales de 1 gigavatio, el modelo elegido, el BWRX-300, genera unos 300 megavatios, lo suficiente para abastecer a cientos de miles de hogares con una huella física mucho menor y costos de construcción drásticamente reducidos.

Los líderes de ambas naciones no han escatimado en calificativos para este acuerdo. Según un comunicado conjunto de la Casa Blanca, estos proyectos pavimentan el camino para una «Nueva Edad de Oro» de la alianza entre Japón y EE. UU.

«Estamos proporcionando una fuente de energía estable de próxima generación que estabilizará los precios de la electricidad para el pueblo estadounidense», afirmó un alto funcionario de la administración Trump. Por su parte, Roger Martella, director corporativo de GE Vernova, destacó que esta tecnología es una herramienta poderosa para garantizar la seguridad energética global.

Más que energía: minerales críticos y geopolítica

El acuerdo trasciende la electricidad. En un contexto donde la dependencia de China para obtener materiales tecnológicos genera inquietud, Washington y Tokio han presentado un plan de acción para asegurar el suministro de minerales críticos. Este plan incluye la investigación conjunta en las profundidades marinas cerca de la isla japonesa de Minamitorishima, donde se han identificado depósitos masivos de barros de tierras raras (insumos vitales para imanes de motores eléctricos y electrónica avanzada).

Además del componente nuclear, Japón invertirá otros 33.000 millones de dólares en plantas de gas natural en Pensilvania y Texas, sumando un esfuerzo total que busca alimentar los hambrientos centros de datos de Inteligencia Artificial (IA) que están brotando por todo el país.

Este megaproyecto no solo busca encender bombillas, sino encender la competitividad tecnológica de Occidente frente a sus rivales asiáticos, utilizando el átomo como el motor de una nueva era económica.

Con información de U.S. DOE.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.