Los científicos descubren por qué los cálculos del nivel del mar fallaron durante años y presentan una nueva forma de medir nuestras costas con precisión milimétrica.
Durante décadas, científicos de todo el mundo han trabajado bajo una premisa que dábamos por sentada, pero que hoy resulta ser el origen de un error de cálculo monumental. Una investigación liderada por la Universidad de Wageningen (Países Bajos) ha descubierto que la comunidad científica ha estado representando de forma errónea el aumento del nivel del mar, especialmente en las zonas costeras de Asia y el Pacífico.
El problema de los geoides
El núcleo de este malentendido científico se encuentra en el uso de los geoides. Para explicarlo de forma simple: imagina que la Tierra no es una esfera perfecta, sino una «patata» con bultos debido a que la gravedad varía en diferentes puntos. Un geoide es un modelo matemático que dibuja dónde estaría el nivel del mar si el océano estuviera perfectamente quieto, basándose solo en la gravedad y la rotación del planeta.
El problema, según los investigadores Philip Minderhoud y Katharina Seeger, es que el océano nunca está quieto. Los geoides ignoran factores dinámicos cruciales como los vientos, las mareas y las corrientes marinas. «Muchos investigadores parecen no ser conscientes de que es necesario usar y alinear correctamente las mediciones tanto de la tierra como del mar», comentó Minderhoud. En regiones como Europa o Estados Unidos, donde hay abundantes estaciones de medición, este error es mínimo; pero en el Sur Global, el desfase entre el modelo matemático y la realidad es alarmante.
Un error en el 99% de los estudios
Tras analizar 385 estudios sobre áreas costeras, los resultados fueron demoledores: el 99% de las investigaciones analizadas presentaba fallos. O bien confiaban ciegamente en el modelo del geoide, o combinaban datos de forma incorrecta, o ni siquiera explicaban cómo habían medido el nivel del mar.
Minderhoud comenzó a sospechar de este error en 2015, mientras trabajaba en el Delta del Mekong, en Vietnam. Descubrió que esta región —vital para la producción de arroz y hogar de especies como el mangle rojo (Rhizophora mangle)— estaba mucho más baja de lo que decían los modelos. Sus sospechas se confirmaron cuando su colega Katharina Seeger halló inconsistencias similares en el Delta del Ayeyarwady, en Myanmar, un ecosistema crítico para el delfín del Irrawaddy (Orcaella brevirostris). «Nuestros resultados implican que los errores de cálculo podrían ser mayores que todo un siglo de aumento del nivel del mar», advirtió el investigador.
Supercomputadoras al rescate
La buena noticia es que los errores de la ciencia se corrigen con mejor ciencia. Para solucionar este «punto ciego», los investigadores proponen retirar los viejos modelos de geoides de las ciencias costeras. En su lugar, han presentado un nuevo conjunto de datos generado por supercomputadoras que combina cuatro modelos de elevación con las mediciones marinas más recientes y precisas.
Este avance permitirá que ciudades costeras y deltas en riesgo puedan rediseñar sus planes de defensa con datos reales. Como concluye Minderhoud: «Ahora que hemos descubierto este error, la comunidad científica puede realizar evaluaciones mucho más precisas para las ciudades de todo el mundo».
Con información de Popular Mechanics.

