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Recreación del tsunami en Gardi-Sugdub, Panamá en 1882.Recreación del tsunami en Gardi-Sugdub, Panamá en 1882.

El pueblo Guna que vive en las islas del Caribe de Panamá enfrenta la migración y reubicación oficial debido a la desaparición de sus islas en el largo plazo, cambiando su modo de vida una vez más, aquí el análisis.

Imagínate vivir en un paraíso de arena blanca y palmeras donde, literalmente, el suelo se está hundiendo bajo tus pies. Esta es la realidad de Gardi Sugdub, una pequeña isla en el Caribe panameño que se ha convertido en el rostro mundial del desplazamiento por el cambio climático. Pero para entender por qué esta comunidad ha tenido que mudarse a tierra firme, no basta con mirar las olas; hay que sumergirse en su geología, la historia y la climatología de toda una región.


Un archipiélago que se sumerge

La historia de San Blas comienza con una batalla bajo el suelo. La región se asienta sobre el Cinturón Deformado del Norte de Panamá (NPDB), una zona de colisión tectónica donde la corteza terrestre se comprime y se deforma. Esta actividad genera lo que los geólogos llaman subsidencia, un fenómeno donde el suelo se hunde lentamente debido al peso de los sedimentos y los movimientos de las fallas.

Debido a este fenómeno de subsidencia, las islas, como la de Gardi Sugdub, en realidad «cayos de coral» formados por Scleractinia y restos bioclásticos, están lentamente sumergiéndose. No son rocas sólidas, sino acumulaciones de esqueletos marinos sobre antiguas colinas.

Estas islas se hallan en un área sísmica, mucho mayor de la que se pensaba, ya que si bien los sismos en el área son esporádicos, algunos han sido devastadores cambiando la geografía del área, desapareciendo islas completas en un fenómeno conocido como subsidencia cosísmica.

Un tsunami tras el fuerte terremoto que sacudió las islas San Blas el 7 de septiembre de 1882, causó la muerte de cientos de personas y cambios en la geografía. Un artículo periodístico que apareció en el Star and Herald (1882) de la ciudad de Panamá relata: «…La marea bajó mucho y, al regresar, arrasó los pueblos construidos en las playas de las diferentes islas del archipiélago y en el continente. …Las aldeas de Río Coco, Isla Paloma, Napacandi, en las islas del mismo nombre, fueron arrasadas y más de cuarenta personas se ahogaron. En Playón Grande, todas las casas fueron arrastradas por el agua, pero solo dos personas se ahogaron. Playón Chico, que lo colinda, también sufrió. …La subsidencia fue extensa en la zona, no se pueden estimar con precisión los efectos del tsunami en Miguel de la Borda. El cable telegráfico submarino entre Colón y Jamaica se rompió durante el terremoto».

Entre las áreas que desaparecieron se encuentra la Isla Acua (o Adua). Reportes históricos señalan que la isla fue «tragada por el mar» junto con gran parte de su población. Geográficamente, se ubicaba en el sector occidental del archipiélago, cerca del Golfo de San Blas. También las zonas de manglar e islotes de Mandinga frente a la Bahía de Mandinga sufrieron una inundación permanente, transformándose en zonas de arrecife somero.

Isla Gardi Sugdub. Foto: Michael Adams Lozano
Isla Gardi Sugdub. Foto: Michael Adams Lozano

Termina la Edad de Hielo, el Caribe se inunda

Desde que el fin de la era glacial inundó las llanuras del Caribe, el Golfo de San Blas ha sido un escenario de supervivencia donde la tierra se hunde, el mar inunda y el hombre se adapta para prevalecer. Hace unos 10,000 años, al final del Holoceno temprano, el panorama de San Blas era distinto. Al terminar la era glacial, el derretimiento de los polos elevó el nivel del mar global en más de 120 metros. Lo que hoy es el fondo marino de la Bahía de San Blas fue una vasta llanura aluvial costera habitada por cazadores recolectores.

Los arqueólogos han hallado herramientas líticas (de piedra) sumergidas que sugieren que cazadores-recolectores caminaban por zonas que hoy solo habitan los peces y los corales toman forma. Puntas de proyectil y raspadores se han hallado en la plataforma continental sumergida en el golfo de San Blas y pertenecieron a grupos de cazadores-recolectores del Periodo Precerámico (aprox. 5,000 – 3,000 a.C.). Lo que pone de manifiesto que la inundación del golfo fue gradual, producto del deshielo de los glaciares globales así como del hundimiento del área debido a los cambios geológicos.

Este cambio paleoclimático y tectónico transformó lenta pero radicalmente la geografía, creando el archipiélago de 365 islas que conocemos hoy y que hasta hace poco, en tiempos geológicos, eran colinas en una llanura.

«Guna Yala es una de las regiones más vulnerables del mundo al aumento del nivel del mar. No es solo que el agua suba, es que la tierra firme sobre la que viven está desapareciendo bajo sus pies debido a la erosión y la compresión del sustrato coralino.» — Steve Paton, STRI.

De caciques de oro a refugiados

Antes de que los Guna dominaran el área, la bahía pertenecía a la Cultura Cueva. Según el historiador Castillero Calvo, estos grupos eran expertos navegantes que comerciaban perlas y oro. Sin embargo, tras la conquista española, los Cueva desaparecieron debido a las epidemias, dejando atrás ingeniosos «corrales de pesca» (trampas de piedra sumergidas) y montículos de caracol reina (Strombus gigas) que aún se encuentran bajo el sedimento marino.

El pueblo Guna no siempre vivió en el mar. Eran habitantes de la selva profunda del Darién en la frontera entre Panamá y Colombia. No fue hasta el siglo XIX cuando, huyendo de las guerras con los españoles y de la malaria transmitida por el mosquito Anopheles, decidieron trasladarse a las islas. Allí, la brisa marina actuaba como un escudo natural contra las enfermedades.

En particular, la ocupación de la isla Gardi Sugdub entre otras islas por el pueblo Guna comenzó formalmente a finales del siglo XIX y principios del XX, huyendo de enfermedades y conflictos con otras tribus, coincidiendo además con el aumento de área de las islas tras una modesta reducción del nivel del mar debido a la Pequeña Edad de Hielo.

Investigadores como Steve Paton, del Instituto Smithsonian (STRI), advierten que mientras el nivel del mar sube a un ritmo de 2.4 mm por año, la base de estas islas se comprime, acelerando su desaparición.

Casas Guna en la orilla del mar. Fuente: Lateinamerika Nachrichten.
Casas Guna en la orilla del mar. Fuente: Lateinamerika Nachrichten.

Se cierra el círculo: regreso a tierra firme

Hoy, la historia da un giro irónico. El hacinamiento extremo, la subsidencia geológica y el ascenso del océano han forzado a comunidades como Gardi Sugdub a abandonar sus hogares de coral. En 2024, se completó la mudanza de la mayoría de sus habitantes a Isber Yala o Nuevo Cartí, un nuevo asentamiento en tierra firme.

Y es que la población de la isla Gardi Sugdub pasó de unas pocas familias a inicios del siglo XX a aproximadamente 1,300 personas hacinadas en un área de apenas 0.03 km², teniendo en su momento una densidad de más de 40,000 habitantes por km², comparable a las zonas más densas de Manila o Mumbai, pero en un entorno insular sin alcantarillado ni agua potable. El relleno de los corales con piedras y restos fue una práctica que debilitó aún más el ecosistema de arrecife. La habitabilidad de estas islas se volvió insostenible.

Como señala el antropólogo James Howe, los Guna están cerrando un ciclo migratorio centenario: de la selva a la isla, y de la isla de vuelta a la montaña, siempre dictados por los caprichos de la geología, las guerras, las epidemias y el clima.

Fuentes:

Camacho, E., & Víquez, V. (1993). Historical seismicity of the North Panama Deformed Belt. Revista Geológica de América Central. Enlace

Cooke, R., & Jiménez, M. (2008). Pre-Columbian use of marine resources in the Caribbean of Panama. Smithsonian Tropical Research Institute. Enlace

Human Rights Watch. (2023). The Sea Is Eating The Land Below Our Homes: Gardi Sugdub. Enlace

Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MIVIOT). (2024). Proyecto de Reasentamiento Isberyala. Enlace

Paton, S. (2023). Physical Monitoring Program: Sea Level Rise in the Panamanian Caribbean. Smithsonian Tropical Research Institute. Enlace

Howe, J. (1998). A People Who Would Not Kneel: Panama, the United States, and the San Blas Islands. Smithsonian Institution Press.

Nelson, W. (1889). Five Years in Panama (1880-1885). Belford Company.

Wassen, H. (1949). Contributions to Cuna Ethnography. Etnografiska Museet.

Star & Herald. (1882, septiembre). The Great Earthquake: Reports from the San Blas Coast. Ciudad de Panamá.

Archivo Nacional de Colombia. (1882). Informes del Jefe Civil y Militar del Estado Soberano de Panamá sobre el terremoto del 7 de septiembre [Sección República, Fondo Ministerio de Gobierno]. Bogotá, Colombia.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.