Imagina un mundo donde los polos no tienen hielo, donde las palmeras crecen en Alaska y reptiles gigantes del tamaño de autobuses patrullan selvas interminables. No es ciencia ficción; es la historia de nuestro planeta.

A lo largo de las eras geológicas y por buena parte de la historia, la Tierra ha funcionado como un gigantesco invernadero donde el dióxido de carbono (CO2) y las altas temperaturas no solo fueron desafíos, sino los motores que impulsaron la explosión de la biodiversidad que conocemos hoy, desde las flores de tu jardín hasta las aves que surcan el cielo.

La edad de oro de los pantanos: El Carbonífero

Nuestro recorrido comienza hace unos 350 millones de años, en el Carbonífero. En este periodo, la Tierra era un mundo de agua y lodo. Los niveles de CO2 eran elevados, alcanzando las 800 ppm, es decir 800 partes por millón, un nivel muy superior al actual, lo que alimentó el crecimiento de helechos y musgos gigantescos que formaron selvas densas.

Este ambiente fue el paraíso para los anfibios. Gracias a una humedad extrema y niveles de oxígeno que alcanzaban el 35%, los antepasados de sapos, salamandras y ranas actuales crecieron hasta los 6 metros de largo. Los Temnospóndilos, parecidos a cocodrilos con piel de sapo, dominaban los ríos. Fue la primera gran “era dorada” de los animales terrestres, donde el calor y el agua dictaban las reglas.

Es curioso que algunos consideren la temperatura del actual periodo interglaciar como causante de la disminución de especies de los anfibios, cuando este grupo de animales precisamente prospera y se diversifica durante épocas cálidas y húmedas, sobre todo durante aquellas que fueron mucho más pronunciadas que las actuales.

Paisaje del periodo Carbonífero
Paisaje del periodo Carbonífero

El Cretácico: flores, dinosaurios y el vuelo de las aves

Damos un salto al Cretácico (hace 145 a 66 millones de años). Aquí, el termostato global estaba al máximo, con temperaturas hasta 10°C superiores a las actuales y niveles de CO2 de hasta 2000 ppm, casi cinco veces mayores que los actuales, y permitiendo la aparición de selvas globales que invadieron hasta los círculos polares. En este escenario, ocurrió una revolución silenciosa pero radical: la aparición de las angiospermas (plantas con flores).

Las flores cambiaron todo. Al necesitar polinizadores, impulsaron una explosión en la cantidad y variedad de insectos (abejas, mariposas), que a su vez se convirtieron en el buffet perfecto para un grupo nuevo: las aves. Aunque los dinosaurios dominaban la tierra, las aves primitivas como los Enantiornithes comenzaron a llenar las ramas de los árboles. Estas aves aún conservaban dientes y garras como sus parientes dinosaurios, pero ya estaban aprovechando la energía de un mundo cálido y vibrante.

Paisaje del periodo Cretácico
Paisaje del periodo Cretácico

El Paleógeno: el Amanecer del mundo moderno

Hace 66 millones de años, un asteroide cambió el destino del planeta, pero tras el cataclismo el calor regresó pronto. Durante el Eoceno (una época dentro del Paleógeno), la Tierra experimentó el “Máximo Térmico”. El CO2 volvió a dispararse hasta ~1500 ppm, es decir más de tres veces y media los niveles actuales, las temperaturas globales subieron a niveles tórridos (hasta 28°C de media global).

Sin los dinosaurios en el camino, las aves modernas y los mamíferos vivieron su momento de gloria. En apenas 10 millones de años, aparecieron casi todas las familias de aves que vemos hoy. En las selvas tropicales que cubrían casi todo el globo, los mamíferos placentarios (nuestros ancestros) empezaron a crecer en tamaño, mientras que las serpientes gigantes, como la Titanoboa, prosperaban en un trópico donde el calor permitía metabolismos reptiles masivos.

Paisaje del periodo Eoceno
Paisaje del periodo Eoceno

El Gran Enfriamiento y la especialización

Hacia el final del Paleógeno, el CO2 empezó a descender drásticamente hacia las 500 ppm, y el planeta comenzó a enfriarse. Las selvas retrocedieron, dando paso a las praderas y desiertos de gran tamaño. Por primera vez, en el Oligoceno, se formaron los primeros hielos polares. Esto redujo la variedad y expansión de las formas de vida, pero detuvo la vida totalmente; la obligó a especializarse. Las aves desarrollaron el canto para comunicarse en espacios abiertos y los mamíferos se adaptaron a correr por las llanuras.

La caída del CO2 se debió en gran medida por los ciclos solares y terrestres, a la formación de cordilleras (como el Himalaya), la formación del istmo de Panamá, el aislamiento de la Antártida. Es probable que el crecimiento masivo de helechos y bosques que “secuestraron” el carbono tuvieron su parte.

El frío de las glaciaciones del Cuaternario exilió de vida grandes áreas del planeta, la Antártida perdió sus últimos bosques, Europa se convirtió en un estepa, buena parte de Norteamérica fue sepultada en hielo y los Andes se volvieron fríos y yermos. La vida se refugió en los trópicos y en santuarios dispersos aquí y allá. El frío es el mayor obstáculo para la vida, no el calor. El CO2 es el alimento de algas y plantas que son los nutrientes del resto de grupos de animales en una manera u otra. El CO2 no es un contaminante a temer, es uno de los bloques básicos de la vida.

Hoy, las aves que observamos son las herederas de esos periodos de calor extremo. Cada vez que ves un pájaro cantor o una flor, estás viendo el resultado de millones de años de adaptación a una Tierra que, en su momento, fue un invernadero global lleno de vida.

Principales eventos de variedad y expansión de la vida junto a variación de temperatura y CO2 atmosférico. Crédito: Judd, E.J. et al (2024). Royer, D. L. (2006). Royer, D. L. (2008).
Principales eventos de variedad y expansión de la vida junto a variación de temperatura y CO2 atmosférico. Crédito: Judd, E.J. et al (2024). Royer, D. L. (2006). Royer, D. L. (2008).

Fuentes

  • Beerling, D. J., & Royer, D. L. (2011). Convergent Land Plants Burned by High $CO_2$. Nature Geoscience.
  • Brusatte, S. L. (2018). The Rise and Fall of the Dinosaurs: A New History of a Lost World. William Morrow.
  • Field, D. J., et al. (2018). Early Evolution of Modern Birds Structured by Global Forest Collapse at the End-Cretaceous Mass Extinction. Current Biology.
  • Zachos, J. C., et al. (2008). An Early Cenozoic Perspective on Greenhouse Warming and Ocean Acidification. Nature.
  • Judd, E. J., Tierney, J. E., Lunt, D. J., Montañez, I. P., Huber, B. T., Wing, S. L., & Valdes, P. J. (2024). A 485-million-year history of Earth’s surface temperature. Science, 385(6715), Article eadk3705. https://doi.org/10.1126/science.adk3705
  • Royer, D. L. (2006). CO₂-forced climate thresholds during the Phanerozoic. Geochimica et Cosmochimica Acta, 70(23), 5665–5675. https://doi.org/10.1016/j.gca.2005.11.031
  • Royer, D. L. (2008). Phanerozoic atmospheric carbon dioxide concentration proxy data [Data set]. NOAA/NCDC Paleoclimatology Program. https://www.ncei.noaa.gov/pub/data/paleo/climate_forcing/trace_gases/royer2006co2.txt

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *