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Exoplaneta HD-137010-b imaginado con probables formas de vida. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.Exoplaneta HD-137010-b imaginado con probables formas de vida. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.

Astrónomos identificaron a HD 137010 b, un candidato a planeta rocoso del tamaño de la Tierra en una órbita de un año, pero con temperaturas tan gélidas como las de Marte que podrían albergar sorpresas bajo una atmósfera adecuada.

En la interminable búsqueda de un «gemelo» de nuestro hogar, la NASA ha presentado un hallazgo fascinante: el exoplaneta candidato HD 137010 b. A diferencia de muchos otros mundos descubiertos anteriormente, este no es un «Júpiter caliente» abrasador ni un mundo de lava; se trata de una posible roca de tamaño terrestre situada a unos 146 años luz de nosotros, cuya mayor particularidad es su clima perpetuamente congelado.

Un descubrimiento nacido de la «minería» de datos

Lo más sorprendente de este hallazgo es que proviene de datos del telescopio espacial Kepler, una misión que se retiró oficialmente en 2018. Sin embargo, su legado sigue vivo gracias al trabajo de científicos y ciudadanos investigadores. El equipo responsable de este descubrimiento, publicado en The Astrophysical Journal Letters en enero de 2026, fue liderado por el astrofísico Alexander Venner, de la Universidad de Southern Queensland y el Instituto Max Planck de Astronomía.

Venner trabajó codo con codo con voluntarios del proyecto de ciencia ciudadana Planet Hunters (Cazadores de Planetas), como Hans Martin Schwengeler y Martti H. Kristiansen. Juntos, detectaron un único tránsito: un evento donde el planeta cruza frente a su estrella, bloqueando una minúscula fracción de su luz, similar a un micro-eclipse. Aunque detectar un planeta con un solo tránsito es extremadamente difícil, la precisión de los datos permitió estimar que su órbita es de aproximadamente un año, muy similar a la de la Tierra.

El reto de una estrella fría

El planeta orbita una estrella llamada HD 137010, clasificada como una enana K (o enana naranja). Estas estrellas son algo más pequeñas, frías y tenues que nuestro Sol. Debido a esto, aunque el planeta está a una distancia similar a la nuestra, recibe menos de un tercio de la energía que nosotros obtenemos del Sol.

Esto sitúa la temperatura superficial estimada en unos gélidos -68 grados Celsius (-90 °F). Para ponerlo en perspectiva, es un frío comparable al promedio de Marte. Sin embargo, no todo es hielo y desolación. Los investigadores sugieren que si HD 137010 b posee una atmósfera rica en dióxido de carbono (CO2), este gas podría actuar como un potente invernadero, elevando la temperatura lo suficiente como para permitir la existencia de agua líquida. El equipo otorga al planeta un 51% de probabilidad de encontrarse dentro de lo que llaman la «zona habitable optimista». HD 137010 b es un candidato único porque es uno de los pocos mundos de tamaño terrestre que orbita una estrella brillante de tipo solar lo suficientemente cerca para permitir observaciones de seguimiento detalladas.

Para confirmar su existencia, los astrónomos esperan utilizar telescopios actuales como TESS o el satélite europeo CHEOPS. Estos «ojos» espaciales buscarán tránsitos repetidos para asegurar que la sombra detectada por Kepler era, efectivamente, este nuevo y enigmático mundo. Si se confirma, HD 137010 b se convertirá en un laboratorio natural para entender cómo la atmósfera puede transformar un desierto de hielo en un posible oasis cósmico.

Con información de NASA Science.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.