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La tecnología de la NASA está guiando los pasos de las tortugas gigantes en las Islas Galápagos, asegurando que estos «ingenieros del ecosistema» encuentren comida y refugio en su hogar ancestral.

Las Islas Galápagos son famosas por su biodiversidad, pero durante muchos años, sus habitantes más emblemáticos estuvieron al borde de la desaparición. En la isla Floreana en particular, las tortugas desaparecieron a mediados del siglo XIX tras sufrir una intensa cacería por parte de los balleneros y la introducción de cerdos y ratas, los cuales consumían huevos y crías de tortuga.

Hoy, una alianza inusual entre biólogos y científicos espaciales está cambiando el destino de la especie Chelonoidis hoodensis (la tortuga gigante de la isla Española). Gracias a los satélites de la NASA, los investigadores pueden ver lo que las tortugas ven: un mapa detallado de dónde brotará la próxima fuente de alimento.

Isla Floreana, donde se concentrarán los esfuerzos.  Crédito: Galápagos Conservancy
Isla Floreana, donde se concentrarán los esfuerzos. Crédito: Galápagos Conservancy

Sensores remotos para estómagos gigantes

¿Cómo ayuda una agencia espacial a una tortuga? La respuesta está en los sensores remotos, instrumentos a bordo de satélites que capturan datos sobre la superficie terrestre sin tocarla. Los científicos utilizan una herramienta llamada NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada). En términos sencillos, el NDVI funciona como un «medidor de verdor» que indica cuánta fotosíntesis está ocurriendo en una zona.

“Este es exactamente el tipo de proyecto en el que las observaciones de la Tierra de la NASA marcan la diferencia”, dijo Keith Gaddis, gerente del programa de Diversidad Biológica y Pronóstico Ecológico de NASA Earth Action (Acción por la Tierra de la NASA) en la sede central de la NASA en Washington. “Estamos ayudando a nuestros socios a responder una pregunta práctica: ¿Dónde tendrán estos animales la mejor oportunidad de sobrevivir, no solo hoy, sino en las décadas por venir?”.

«Las tortugas gigantes son como agricultores a gran escala», explica por su parte el ecólogo Stephen Blake, de la Universidad de Saint Louis y líder del Programa de Ecología de Movimiento de Tortugas de Galápagos. «Sus movimientos están sincronizados con la explosión de vegetación que sigue a las lluvias». Al usar los datos de la NASA, Blake y su equipo pueden predecir cuándo y dónde crecerán las plantas favoritas de las tortugas, permitiendo que los esfuerzos de reintroducción se realicen en los lugares con mayor probabilidad de éxito.

Las tortugas gigantes no solo viven en las islas; las moldean. Son consideradas ingenieros de ecosistemas, un término técnico para especies que cambian físicamente su entorno. Al caminar con sus pesados caparazones, aplastan arbustos y abren senderos para otras especies más pequeñas. Además, al alimentarse, dispersan semillas a través de sus excrementos, actuando como un sistema de reforestación móvil.

Conservacionistas liderados por la Dirección del Parque Nacional Galápagos liberan 158 tortugas en la isla Floreana el 20 de febrero. Crédito: Galápagos Conservancy.
Conservacionistas liderados por la Dirección del Parque Nacional Galápagos liberan 158 tortugas en la isla Floreana el 20 de febrero. Crédito: Galápagos Conservancy.

El investigador James Gibbs, de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY), destaca que sin estas tortugas, muchas plantas nativas de Galápagos no podrían reproducirse eficazmente. La NASA y la Agencia Espacial Europea proporcionan los datos de satélites como Terra, Aqua y Landsat para monitorear cómo estas zonas se recuperan a medida que las tortugas regresan.

Utilizando estos datos, Gibbs y Giorgos Mountrakis, el investigador principal del proyecto, y su equipo construyeron una herramienta de toma de decisiones que combina las mediciones satelitales del hábitat y las condiciones climáticas con millones de observaciones de campo de las ubicaciones de las tortugas en todo el archipiélago para guiar dónde y cuándo liberar a los animales.

Este proyecto demuestra que la exploración espacial y la conservación terrestre no son mundos aparte. Mientras la NASA mira hacia Marte, sus ojos siguen puestos en la Tierra, ayudando a que gigantes como Chelonoidis hoodensis caminen seguros hacia el futuro, siguiendo una ruta trazada desde las estrellas.

Con información de NASA y National Geographic.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.