Los chasquidos de los cachalotes no son simples señales acústicas, sino un sistema complejo de comunicación con estructuras similares a las vocales humanas, según una investigación.
Mediante el análisis de miles de grabaciones, una estudio publicado en bioRxiv revela que estos cetáceos poseen una «fonología» propia, donde la duración y el ritmo de sus sonidos —conocidos como codas— funcionan como bloques de construcción para un lenguaje sofisticado.
El estudio, que forma parte de una iniciativa internacional para entender la comunicación no humana, ha identificado que los cachalotes (Physeter macrocephalus) utilizan variaciones sutiles en la estructura de sus pulsos sonoros para transmitir identidad, pertenencia grupal y, posiblemente, conceptos abstractos. Lo que antes escuchábamos como clics monótonos, hoy se revela como una red de comunicación rica en matices, donde el contexto y la secuencia alteran el significado.
Casetes, clics y fonemas marinos
El equipo de investigadores utilizó algoritmos de aprendizaje profundo para procesar décadas de datos acústicos. Descubrieron que las codas de los cachalotes tienen propiedades que recuerdan a los formantes en el habla humana (las frecuencias que nos permiten distinguir una «a» de una «u»). Según los expertos, estas «vocales de cachalote» permiten a los individuos de diferentes clanes reconocerse entre sí en la inmensidad del océano.
«Estamos viendo una estructura jerárquica que antes creíamos exclusiva de los primates», comentan los autores en el artículo. Al desglosar las codas en sus componentes más básicos, los científicos han podido mapear cómo la variación en el tiempo entre pulsos crea un espectro de sonidos que funciona como un sistema fonológico organizado.
Hacia un traductor interespecies
Este hallazgo no es solo una curiosidad biológica; es un hito para la bioacústica y la etología cognitiva. Al entender las reglas gramaticales de los cachalotes, los conservacionistas pueden medir mejor el impacto de la contaminación acústica humana en sus sociedades. Además, este estudio sienta las bases para futuros proyectos de Inteligencia Artificial que intenten establecer puentes de comunicación con otras mentes inteligentes del planeta.
La idea de que los cachalotes tengan «acentos» y «dialectos» basados en la fonología de sus codas nos obliga a replantearnos nuestra posición en el árbol de la inteligencia. El océano no es un lugar silencioso; es una biblioteca vibrante de historias contadas en un código que apenas estamos empezando a deletrear.
Con información de bioRxiv.

