Simulación de la Capsula Nyx en su fallido reingreso. Imagen: AI Prompt: Danny Ayala Hinojosa

Un equipo de la Universidad Johns Hopkins ha encontrado una solución para conocer donde caerán los fragmentos de satélites y de naves que reingresan a la atmósfera terrestre: usar las mismas redes sísmicas que detectan terremotos para rastrear en tiempo real la trayectoria de los desechos espaciales.

La basura espacial ya no es solo un problema de los ingenieros aeroespaciales: se ha convertido en una preocupación global. Cada día, fragmentos de satélites y naves reingresan a la atmósfera terrestre, y hasta ahora era difícil saber con precisión dónde podían caer. Ahora, el método, descrito en la revista Science, se basa en un principio físico claro: cuando los restos espaciales atraviesan la atmósfera a velocidades supersónicas, generan una onda de choque —un “boom sónico”— que sacude el suelo y activa los sismómetros. Analizando esos datos, los investigadores pueden reconstruir la trayectoria, calcular la velocidad y determinar el punto de impacto con gran precisión.

Benjamin Fernando, autor principal del estudio, advierte: “Las reentradas son cada vez más frecuentes. El año pasado tuvimos múltiples satélites entrando en nuestra atmósfera cada día, y no tenemos una verificación independiente de dónde entraron o si llegaron al suelo”. Su equipo demostró la eficacia del sistema al seguir el módulo orbital de la nave china Shenzhou-15, que reentró el 2 de abril de 2025. Con datos de 127 sismómetros en California, lograron trazar su camino y corregir en unos 40 kilómetros la trayectoria prevista por el Mando Espacial de EE.UU.

Más allá de la localización, esta tecnología es vital para evaluar riesgos. Aunque muchos restos se desintegran en la atmósfera, liberan partículas potencialmente tóxicas que pueden permanecer en suspensión y viajar con el viento. El riesgo es mayor cuando se trata de objetos con materiales peligrosos, como generadores de radioisótopos. Fernando recuerda el caso de la nave rusa Mars 96, cuyos restos con plutonio cayeron en 1996 sin que se pudiera confirmar su ubicación. Años después, se halló plutonio en un glaciar de Chile, lo que sugiere contaminación durante el descenso.

Hasta ahora, las predicciones dependían sobre todo de radares, que podían errar en miles de kilómetros. La integración de datos sísmicos ofrece una ventaja decisiva: rastrear el objeto una vez que ha entrado en la atmósfera y obtener su trayectoria real. “Si quieres ayudar, importa si averiguas dónde ha caído rápidamente, en 100 segundos en lugar de 100 días”, subraya Fernando.

Este avance no solo mejora la seguridad de las poblaciones, sino que también abre la puerta a una gestión más responsable de la basura espacial. Con el crecimiento de la industria satelital y el aumento de lanzamientos, contar con herramientas precisas para anticipar impactos será clave para proteger tanto a las personas como al medio ambiente.

Con información de revista Science.

By Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.