La furia de la tormenta Harry ha logrado lo que siglos de arqueología no pudieron: despojar al mar de sus secretos y sacar a la luz las ruinas de la mítica ciudad púnico-romana de Neapolis.
A veces, la naturaleza decide hacer el trabajo de los arqueólogos. En la costa de Nabeul, al noreste de Túnez, el fuerte oleaje provocado por un temporal reciente barrió la arena y los sedimentos, dejando al descubierto una vasta red de calles, monumentos y tanques industriales que pertenecieron a Neapolis. Esta ciudad, cuyo nombre significa «ciudad nueva», fue un centro neurálgico del Mediterráneo hasta que un evento catastrófico la borró del mapa hace casi 1,700 años.
El culpable de su desaparición fue un mega-tsunami ocurrido el 21 de julio del año 365 d.C. Este desastre, provocado por un terremoto masivo cerca de Creta, golpeó con tal fuerza que sumergió gran parte de la ciudad bajo las aguas del Golfo de Hammamet. Durante décadas, los investigadores buscaron pruebas de este evento, pero el hallazgo actual, que abarca unas 20 hectáreas de ruinas, confirma definitivamente la magnitud de la tragedia.
Uno de los descubrimientos más fascinantes ha sido la identificación de grandes cubetas de garum. Para quienes no estén familiarizados con el término, el garum era la «salsa de tomate» de la Antigua Roma, pero mucho más intensa: un condimento elaborado con vísceras de pescado fermentadas que los romanos adoraban. La presencia de casi cien de estos tanques de procesamiento indica que Neapolis era, probablemente, el mayor centro de producción de garum en todo el mundo romano.
«Es un descubrimiento mayor», afirmó entusiasmado Mounir Fantar, líder de la misión arqueológica tunecino-italiana. Según el investigador, este hallazgo no solo ratifica la importancia industrial de la ciudad, sino que también nos permite entender mejor cómo vivían y comerciaban los habitantes de esta región púnico-romana (un término que describe la mezcla de las culturas cartaginesa y romana). Fantar destaca que Neapolis no era solo un puerto más, sino una potencia económica cuya riqueza dependía directamente de la explotación del mar.

Imágenes divulgadas en redes sociales.
Una ciudad que resurge de entre las olas
La ciudad de Neápolis ha sido investigada durante décadas. Una misión arqueológica tunecino-italiana confirmó en 2017 la existencia de una ciudad sumergida frente a Nabeul, con una extensión de más de 20 hectáreas. En esta ciudad se hallaron más de 100 tanques de piedra utilizados para la fabricación de garum, posicionando a Neápolis como el mayor productor de esta salsa en el Mediterráneo.
El trabajo ahora se centra en la arqueología subacuática y el mapeo de estas nuevas estructuras antes de que la arena o la erosión vuelvan a ocultarlas. Gracias a la tecnología de escaneo y la valentía de los buzos, estamos empezando a completar el rompecabezas de una metrópolis que, irónicamente, fue destruida por el mar y ahora, por el mismo mar, nos permite conocer su gloria. Este descubrimiento es un recordatorio de que, bajo nuestros pies o bajo las olas, la historia siempre encuentra una grieta por la cual volver a respirar.
Con información de National Geographic España.

