Homo antecessor tras una cacería. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala HinojosaHomo antecessor tras una cacería. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa

En un yacimiento cercano a Casablanca – Marruecos, un equipo internacional de científicos descubrió fósiles de hace 773.000 años que podrían pertenecer a ancestros muy cercanos a los primeros humanos modernos.

Entre los restos se encuentran mandíbulas, dientes y vértebras que ofrecen una nueva ventana al último antepasado común entre Homo sapiens, neandertales y denisovanos. Hasta ahora, gran parte de las evidencias apuntaban a Europa, especialmente con el famoso Homo antecessor hallado en Atapuerca. Sin embargo, este hallazgo refuerza la idea de que el origen de nuestra especie fue africano. Los fósiles encontrados en la llamada Cueva de los homínidos del yacimiento Thomas Quarry I muestran una mezcla fascinante de rasgos antiguos y modernos: molares similares a los de los primeros sapiens y neandertales, pero mandíbulas más cercanas al Homo erectus africano.

El investigador Juan Ignacio Morales (IPHES-CERCA) lo resume así: “Los homínidos de Casablanca pueden leerse como un equivalente africano de Homo antecessor, dos ventanas casi paralelas a ambos lados del Mediterráneo”. Mientras Atapuerca apunta hacia la trayectoria neandertal euroasiática, Casablanca lo hace hacia la africana.

El hallazgo, publicado en la revista Nature, marca un antes y un después en la paleontología. Jean-Jacques Hublin, líder del equipo, ya había cambiado el paradigma con el descubrimiento de los fósiles más antiguos de Homo sapiens en Jebel Irhoud (315.000 años). Ahora, este nuevo hallazgo llena un vacío en el registro africano y abre nuevas preguntas sobre dónde vivió realmente el último antepasado común.

El paleontólogo José María Bermúdez de Castro (CENIEH) lo describe como “una pieza muy importante del rompecabezas que nos acercará al origen del Homo sapiens y el Homo neanderthalensis”. Sin embargo, advierte que aún no podemos afirmar que estos fósiles correspondan directamente a ese ancestro común. Para él, Oriente Próximo podría ser la región clave, al ser un puente natural entre África y Europa.

Otros expertos, como Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, recuerdan que todavía falta descubrir restos faciales que permitan aclarar las relaciones evolutivas. “Mientras que el cráneo es la creación de Dios, la mandíbula es el trabajo del diablo”, señala, subrayando la dificultad de interpretar únicamente a partir de mandíbulas.

Lo cierto es que este hallazgo en Marruecos no solo aporta datos científicos, sino que también nos invita a reflexionar sobre nuestra historia compartida. Somos el resultado de múltiples trayectorias evolutivas que se cruzaron y separaron en distintos lugares del planeta. Y cada nuevo fósil encontrado nos acerca un poco más a comprender quiénes somos y de dónde venimos.

Homo antecessor.

Los rasgos del fósil de Casablanca

El fósil hallado en Marruecos se distingue por presentar una combinación única de rasgos. Por un lado, sus molares muestran similitudes con los de los primeros Homo sapiens y neandertales, lo que sugiere una conexión evolutiva directa con estas especies posteriores. Sin embargo, la estructura mandibular conserva características más primitivas, cercanas al Homo erectus africano. Esta mezcla de rasgos antiguos y modernos lo convierte en un espécimen clave para entender la transición entre homínidos más arcaicos y los que dieron origen a nuestra especie.

Otra diferencia importante frente a otros fósiles similares, como los de Homo antecessor en Atapuerca, es su contexto geográfico y temporal. Mientras los restos europeos apuntan hacia la línea evolutiva que desembocó en los neandertales, los fósiles de Casablanca refuerzan la hipótesis de un origen africano para el último antepasado común.

Con información de Revista Nature

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