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Liaoningosaurus paradoxus. Crédito: Zheng et al. 2025 (restos fósiles), Ji et al. (reconstrucción). Edición: IA / Danny Ayala Hinojosa.Liaoningosaurus paradoxus. Crédito: Zheng et al. 2025 (restos fósiles), Ji et al. (reconstrucción). Edición: IA / Danny Ayala Hinojosa.

El misterio de los «dinosaurios miniatura» que desconcertó a la comunidad científica durante más de dos décadas finalmente ha sido resuelto. La respuesta es tan tierna como trágica.

Durante 20 años, un conjunto de fósiles hallados en la provincia de Liaoning, al noreste de China, mantuvo en vilo a los expertos. Estos restos, pertenecientes a la especie Liaoningosaurus paradoxus, presentaban una anomalía desconcertante: todos los ejemplares encontrados medían menos de 40 centímetros. Para un anquilosaurio —esos colosos acorazados que solían superar los tres metros de largo y pesaba toneladas—, este tamaño era ridículo.

La falta de ejemplares adultos alimentó teorías audaces. Algunos científicos propusieron que se trataba de una especie única de anquilosaurio miniatura; otros, incluso sugirieron que podrían haber tenido un estilo de vida semiacuático. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por el profesor Paul Barrett del Museo de Historia Natural de Londres, junto a investigadores como Wenjie Zheng, Qi Zhao y Xing Xu, ha desmentido estas hipótesis. No eran enanos, eran bebés.

La prueba en los anillos de los huesos

Para resolver el caso, el equipo recurrió a la histología ósea, una técnica similar a contar los anillos de un árbol. Al analizar láminas delgadas de hueso bajo el microscopio, los científicos buscan las «líneas de crecimiento detenido». Sorprendentemente, los ejemplares analizados no presentaban ninguna línea, lo que indica que ambos murieron antes de cumplir su primer año de vida.

Más revelador aún fue el hallazgo de una «línea de eclosión» en el ejemplar más pequeño. Esta marca física se produce en el tejido óseo justo en el momento en que el animal rompe el cascarón. El veredicto es definitivo: estamos ante el primer registro fósil de un anquilosaurio recién nacido (hatchling).

Reconstrucción de Liaoningosaurus. Crédito: Ji et al. (2016). Edición: IA / Danny Ayala Hinojosa.
Reconstrucción de Liaoningosaurus. Crédito: Ji et al. (2016). Edición: IA / Danny Ayala Hinojosa.

Armados desde la cuna

Este descubrimiento cambia lo que sabíamos sobre el desarrollo de los dinosaurios acorazados. Se pensaba que las placas óseas (osteodermos) se desarrollaban con la edad, pero Liaoningosaurus paradoxus demuestra que estos «tanques» prehistóricos ya nacían con parte de su armadura integrada.

Aunque el lago poco profundo donde murieron —preservados por ceniza volcánica del Cretácico— no ha entregado aún a los padres, estos pequeños fósiles son hoy la ventana más nítida que tenemos hacia la infancia de los gigantes blindados.

Con información de Journal of Vertebrate Paleontology.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.