Tras años de dominio de aguas frías, el termómetro oceánico ha comenzado a dispararse. Nuevos modelos científicos alertan sobre la posible formación de un fenómeno de El Niño que podría alcanzar intensidades históricas para finales de año.

El clima global está a punto de dar un giro de 180 grados. Según el informe de la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica) publicado este 12 de marzo de 2026, la fase de La Niña que nos acompañó recientemente está llegando a su fin para dar paso a una “Vigilancia de El Niño”. Pero lo que realmente ha encendido las alarmas en la comunidad científica no solo es el regreso del calor, sino la magnitud que este podría alcanzar: los expertos ya hablan de un posible “Súper Niño”.

En términos sencillos, el fenómeno de El Niño ocurre cuando los vientos alisios (vientos constantes que soplan de este a oeste) se debilitan, permitiendo que una masa gigante de agua cálida se desplace desde el sudeste asiático hacia Sudamérica. Sin embargo, un “Súper Niño” es una liga aparte. Este término, aunque informal, describe eventos donde la temperatura superficial del mar en el Pacífico central supera los 2.0°C por encima de lo normal, algo que solo ha ocurrido tres veces en los últimos 40 años (1982, 1997 y 2015).

¿Por qué hay tanta preocupación ahora? El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) ha publicado proyecciones que muestran anomalías térmicas que podrían rozar los 3.0°C para diciembre de 2026. “Estamos viendo una acumulación de calor en la subsuperficie del océano que es comparable a los grandes eventos del pasado”, señalan los investigadores. Esta energía viaja bajo el agua en forma de Ondas Kelvin, verdaderas autopistas de calor submarino que están erosionando la poca agua fría que quedaba en nuestras costas.

No obstante, los científicos piden cautela debido a la “Barrera de predictibilidad de primavera”. En esta época del año, la atmósfera es tan volátil que los modelos a largo plazo pueden fallar. “Aunque el 62% de probabilidad apunta a que El Niño emergerá en agosto, aún debemos esperar a ver si el acoplamiento entre el océano y el aire se completa”, explica el reporte técnico.

Para Sudamérica, las implicaciones son monumentales. Un evento de esta magnitud suele traducirse en lluvias torrenciales e inundaciones en las costas de Ecuador y Perú, mientras que genera sequías extremas y olas de calor en el cono sur y el Caribe. Además, climatólogos como Zeke Hausfather advierten que este impulso térmico podría convertir al 2027 en el año más caluroso jamás registrado por la humanidad. Estamos ante un desafío de adaptación sin precedentes: el gigante del Pacífico ha despertado y el mundo debe prepararse para su rugido.

Fuente:

Climate Prediction Center / NWS. (2026, 12 de marzo). ENSO Diagnostic Discussion. National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).

By Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.