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Aristóteles recorre el liceo con sus estudiantes. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.Aristóteles recorre el liceo con sus estudiantes. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.

Un paseo sencillo puede multiplicar la generación de ideas novedosas hasta en un 60-81 %. Incorporar caminatas breves antes de sesiones de lluvia de ideas puede ser una estrategia efectiva en entornos educativos y laborales.

Investigadores de Stanford demostraron que caminar, ya sea en cinta o al aire libre, potencia el pensamiento divergente mientras que el pensamiento convergente (enfocado en una sola respuesta correcta) no se beneficia de la misma forma.

Imagina que tu cerebro es un motor que funciona mejor cuando las piernas se mueven. Eso es exactamente lo que encontraron Marily Oppezzo y Daniel L. Schwartz en su estudio publicado en 2014. Los investigadores de la Graduate School of Education de Stanford University realizaron cuatro experimentos con un total de 176 participantes (principalmente estudiantes universitarios). Utilizaron pruebas clásicas de creatividad: la Guilford’s Alternate Uses Test (pensamiento divergente: cuántos usos diferentes se le pueden dar a un objeto cotidiano) y tareas de analogías y asociaciones remotas compuestas (pensamiento convergente).

Resultados clave:

  • Caminar aumentó la producción de ideas novedosas en un 60 % en promedio (en el experimento con cinta de correr).
  • En distintas pruebas, entre el 81 % y el 100 % de los participantes generaron más ideas creativas al caminar que sentados.
  • Los caminantes produjeron el doble de respuestas novedosas en algunos casos.
  • El efecto se mantuvo incluso cuando la persona se sentaba justo después de caminar.
  • No importaba si se caminaba en una habitación cerrada frente a una pared o al aire libre en el campus: el acto de caminar era el factor principal, no el entorno.

Curiosamente, en las tareas que requieren una única respuesta correcta (pensamiento convergente), caminar no ayudó e incluso empeoró ligeramente el rendimiento.

Los autores sugieren que incorporar caminatas breves antes de sesiones de lluvia de ideas o tareas que requieran ideas frescas puede ser una estrategia sencilla y efectiva tanto en entornos educativos como laborales. No transforma a nadie en un genio instantáneo, pero sí ayuda en las etapas iniciales de la creatividad y, de paso, combate los efectos negativos de permanecer sentado demasiado tiempo.

Los paseos de Aristóteles

Aristóteles impartía sus clases mientras caminaba por los jardines y columnatas del Liceo (Lyceum) en la antigua Atenas. Acompañado de sus estudiantes, recorría los senderos del peristilo discutiendo filosofía, ciencia, ética y política. Estos paseos dieron nombre a su escuela: los peripatéticos (del griego peripatein, “caminar alrededor”). Lejos de ser un simple capricho, el movimiento ayudaba a sus discípulos a pensar con mayor claridad y a generar ideas más libres y profundas. Más de 2.300 años después, un estudio de Stanford (2014) demostró científicamente que caminar aumenta significativamente la creatividad y el pensamiento divergente, confirmando lo que Aristóteles ya intuía en sus famosas caminatas filosóficas.

Con información de Universidad de Stanford.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.