El rover Curiosity ha revelado la colección de moléculas orgánicas más diversa jamás hallada en el Planeta Rojo, incluyendo precursores similares a los del ADN.
El rover Curiosity, el geólogo robótico más persistente de la NASA, acaba de abrir un «cofre» químico que ha permanecido sellado por más de 3,500 millones de años. En la región de Glen Torridon, específicamente en una roca bautizada como «Mary Anning 3» (en honor a la legendaria paleontóloga británica), el rover utilizó su laboratorio interno SAM para realizar una maniobra química de alta precisión: la hidrólisis húmeda.
Este proceso es comparable a usar un «solvente maestro» para despegar etiquetas antiguas de un frasco. Los científicos utilizaron una sustancia llamada TMAH para romper moléculas orgánicas complejas y grandes, atrapadas en las arcillas marcianas, transformándolas en fragmentos que el rover puede identificar. El resultado es asombroso: se detectaron 21 moléculas basadas en carbono, de las cuales 7 eran totalmente desconocidas en Marte hasta hoy.
Entre los hallazgos más destacados se encuentran los heterociclos de nitrógeno. En la Tierra, estas estructuras de anillos de carbono y nitrógeno son los «planos» fundamentales para construir el ARN y el ADN. Si imaginamos la vida como un edificio complejo, Curiosity no ha encontrado el edificio, pero ha confirmado que Marte tiene los ladrillos exactos, el cemento y las vigas necesarias esparcidas por su superficie.
«Esa detección es bastante profunda porque estas estructuras pueden ser precursoras químicas de moléculas más complejas que contienen nitrógeno», dijo Amy Williams, del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Florida en Gainesville, en un comunicado de prensa. «Nunca se han encontrado heterociclos de nitrógeno en la superficie marciana ni se han confirmado en meteoritos marcianos.»
Curiosity también encontró un químico llamado benzoato de metilo. Su detección es importante para entender la química de Marte. No es la prueba irrefutable en la búsqueda de vida pasada, pero podría ser crucial. El benzoato de metilo es complejo, y tiene tanto un anillo aromático, o anillo de benceno, como un grupo éster. Tiene tanto una fuente biótica como una abiótica, pero su presencia muestra que Marte ha conservado compuestos orgánicos más complejos de los que se ha confirmado previamente.
Otro protagonista del hallazgo es el benzotiofeno, una molécula rica en azufre que suele encontrarse en meteoritos. Esto sugiere que el inventario orgánico de Marte es un «cóctel» de origen local y aportes cósmicos. Aunque los investigadores, liderados por la Dra. Amy Williams, aclaran que esto no es prueba definitiva de vida pasada (ya que procesos geológicos también pueden crear estas moléculas), sí demuestra que Marte tiene una capacidad excepcional para preservar materia orgánica compleja a pesar de la radiación y el paso de los eones.
Este avance valida la tecnología de «laboratorios miniaturizados» para misiones espaciales. La eficacia del TMAH en condiciones extraterrestres abre la puerta a nuevas en instrumentación analítica remota. Para el sector financiero y aeroespacial, este éxito consolida las misiones de «Retorno de Muestras» (Mars Sample Return), aumentando el valor científico de los objetivos de recolección y reduciendo el riesgo de inversión en futuras infraestructuras de exploración biotecnológica espacial.
«Estos resultados amplían la biblioteca de moléculas orgánicas confirmadas y sugeridas, preservadas durante tiempos geológicos profundos en la superficie cercana de Marte y confirman la presencia de carbono macromolecular en Marte», concluyen los autores.
Con información de NASA / JPL.

