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Cada año ocurren muchos diagnósticos de cáncer de colon. Nuevos métodos preventivos evitarían desenlaces graves. Imagen. IA / prompt: Danny Ayala HinojosaCada año ocurren muchos diagnósticos de cáncer de colon. Nuevos métodos preventivos evitarían desenlaces graves. Imagen. IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa

La rigidez anormal del tejido del colon, causada por el exceso de colágeno, actúa como un caldo de cultivo para el cáncer en jóvenes, permitiendo un diagnóstico mucho antes de que aparezca el tumor.

Imagina que el interior de tu cuerpo es un ecosistema de terrenos suaves y flexibles. Para que la vida prospere, el suelo debe ser elástico. Sin embargo, una expedición biomecánica liderada por el profesor Jacopo Ferruzzi y la Dra. Emina H. Huang ha descubierto que, en algunos adultos jóvenes, este terreno se vuelve rígido y hostil antes incluso de que el enemigo —el cáncer— plante su primera bandera.

Utilizando organoides (réplicas microscópicas de órganos creadas en laboratorio), los investigadores detectaron que el tejido de pacientes con inicio temprano de la enfermedad no es normal: es fibrótico, similar a una cicatriz. El culpable es un exceso de colágeno, una proteína que, en niveles desmedidos, convierte la mucosa intestinal en una «armadura» biológica. Esta rigidez mecánica no es una consecuencia del cáncer, sino un catalizador que facilita su desarrollo. Ocurre, cuando ciertas células llamadas fibroblastos se activan, modificando la disposición de las fibras de colágeno, lo que genera una matriz más densa y rígida. Este entorno físico puede ser percibido por las células del colon y desencadenar señales que favorecen la multiplicación celular desmesurada.

El análisis biomecánico demostró que la rigidez no se limita a las áreas tumorales. Se encontró mayor resistencia a la compresión incluso en zonas alejadas del tumor, por lo que las alteraciones mecánicas podrían estar presentes antes de que surja el cáncer.

Representación 3D del interior de un intestino, mostrando pólipos y un tumor colorrectal. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.
Representación 3D del interior de un intestino, mostrando pólipos y un tumor colorrectal. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.

Probables desencadenantes

La inflamación crónica es uno de los posibles motores de este proceso. Los estados inflamatorios prolongados —debido a enfermedades metabólicas o alteraciones en la microbiota intestinal— podrían desencadenar la activación de los fibroblastos y el endurecimiento del tejido.

Los disparadores de la inflamación crónica conforman una tormenta perfecta donde la disbiosis intestinal —el colapso del ecosistema bacteriano— debilita la frontera celular, permitiendo que toxinas activen una alerta inmunológica permanente. Este estado de «guerra biológica» se ve alimentado por una dieta rica en ultraprocesados y azúcares, que funcionan como combustible para las citoquinas pro-inflamatorias, mientras que el estrés oxidativo y el cortisol elevado desmantelan los mecanismos naturales de reparación. Factores externos como el exposoma (contaminantes y microplásticos) y el sedentarismo transforman el tejido adiposo en una fábrica de moléculas irritantes, lo que obliga al cuerpo a generar una respuesta de cicatrización constante que desemboca en la fibrosis y el endurecimiento tisular observados en las fases previas a patologías graves.

Este hallazgo cambia el mapa de navegación para la oncología moderna. Si logramos medir la resistencia física de estos tejidos, podremos identificar a las personas en riesgo antes de que los síntomas tradicionales aparezcan, revolucionando el cribado en una generación donde los casos han aumentado de forma alarmante.

¿Es saludable consumir colágeno?

El colágeno que mencionan los investigadores de UT Dallas es colágeno endógeno. Es decir, es proteína que el propio cuerpo fabrica y deposita de forma anómala (fibrosis) en el tejido del colon debido a procesos inflamatorios o genéticos. No existe evidencia científica que vincule el consumo de suplementos de colágeno (colágeno hidrolizado) con un aumento de la rigidez tisular en el colon. Cuando se ingiere colágeno, el sistema digestivo lo descompone en aminoácidos simples antes de absorberlo; el cuerpo no lo transporta entero para impregnarlo en las paredes de tus órganos. Por el contrario, una dieta alta en azúcares y ultra procesados aumenta el riesgo de cáncer colorectal y otras enfermedades graves.

Con información de Advanced Science.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.