¿Es la «magia» de los hongos igual para todos? Un nuevo estudio revela que el estado físico y el ejercicio dictan cómo la psilocibina altera la sociabilidad y la inflamación en modelos de anorexia.
La ciencia está a punto de dar un salto de gigante en el tratamiento de la anorexia nerviosa, pero hay una trampa: el cuerpo manda sobre la mente. Un equipo de la Universidad Monash, liderado por la Dra. Claire Foldi, ha descubierto que la psilocibina no actúa como un interruptor universal. Sus efectos dependen drásticamente de si el organismo está en un estado de restricción alimentaria o de ejercicio intenso.
La anorexia nerviosa no es solo una batalla contra la báscula; es una prisión social. Los pacientes suelen perder el placer en la interacción humana, un fenómeno vinculado a la disfunción de la serotonina y a procesos inflamatorios. Aquí es donde entra la psilocibina. Imaginen esta molécula como una llave maestra que intenta abrir las puertas de la empatía y reducir la inflamación sistémica. Sin embargo, en los experimentos con ratones hembra (elegidos por la mayor prevalencia de la enfermedad en mujeres), los resultados fueron inesperados.
El ejercicio: una sorpresa biológica
Utilizando el modelo de Anorexia Basada en Actividad (ABA) —donde los ratones tienen acceso a una rueda de ejercicio y comida limitada—, los investigadores observaron que los ratones con anorexia ya mostraban una búsqueda de «novedad social» muy alta antes de la droga. Lo más fascinante ocurrió con los ratones que solo hacían ejercicio: al recibir psilocibina, sus niveles de interleucina-6 (una proteína vinculada a la inflamación) se dispararon, y esto predijo un interés masivo por nuevos compañeros.
En cambio, en los ratones bajo restricción alimentaria estricta, la psilocibina no los hizo más sociales, sino que los enfocó en buscar comida (objetos nuevos). Es decir, el hambre extrema «secuestra» el efecto de la droga.
Este hallazgo sugiere que para que las terapias psicodélicas funcionen en humanos con trastornos alimentarios, debemos entender primero su estado metabólico. Si el paciente está en una fase de ejercicio compulsivo o de desnutrición severa, la psilocibina podría enviar señales biológicas totalmente distintas a las esperadas.
Con información de Genomic Press.

