La arqueología del afecto revela una tragedia congelada hace 4,000 años: una madre que prefirió el abrazo al escape durante el colapso de la cultura Qijia.
En el noroeste de China, a orillas del río Amarillo, el tiempo se detuvo de forma violenta y conmovedora. No fue la ceniza volcánica, como en Pompeya, sino una combinación letal de terremotos y flujos de lodo lo que selló el yacimiento de Lajia. En el epicentro de este desastre, los arqueólogos han desenterrado una escena que rompe la frialdad de la ciencia: una mujer arrodillada, con los brazos alrededor de un niño, protegiéndolo hasta su último aliento.
El desastre que forjó una leyenda
El sitio de Lajia pertenece a la cultura Qijia, una sociedad de la Edad del Bronce que habitaba en casas de adobe y cuevas de loess. Las excavaciones en la vivienda identificada como F4 revelaron una catástrofe en cadena. Un terremoto masivo sacudió la región, derribando las estructuras de las viviendas. Casi de inmediato, el terreno cedió bajo una lluvia torrencial, enviando torrentes de lodo y sedimentos (identificados científicamente como capas de arena negra) que sepultaron a los habitantes en minutos.
Este evento no solo es una tragedia humana; es una pieza clave en la historia de China. Algunos investigadores vinculan este desastre con la «Gran Inundación» que dio origen a la Dinastía Xia, la primera dinastía hereditaria de China. Los datos geológicos sugieren que el nivel de destrucción fue tan repentino que las víctimas no tuvieron oportunidad de huir, quedando atrapadas en posturas de protección mutua.
Arqueología del afecto
A diferencia de otros hallazgos donde los restos aparecen dispersos, en Lajia los esqueletos «hablan». El «Abrazo Eterno» muestra a la mujer mirando hacia arriba, quizás buscando una salida o en un gesto de súplica, mientras su cuerpo actúa como un escudo para el menor. Este lenguaje corporal proporciona a los investigadores datos sobre la estructura social y los lazos emocionales de una civilización que vivió hace cuatro milenios.
Además de la tragedia, Lajia es famosa por su estado de preservación. En el mismo sitio se halló un cuenco volcado que contenía los fideos más antiguos del mundo (4,000 años), fabricados con mijo. La rapidez del entierro por lodo creó un sello anaeróbico que permitió conservar tanto los lazos familiares como los detalles más cotidianos de su dieta.
Con información de Chinese Academy of Social Sciences (CASS).

