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Ingenio Ocean-2 de Panthalassa probándose en Pudget Sound. Foto: PanthalassaIngenio Ocean-2 de Panthalassa probándose en Pudget Sound. Foto: Panthalassa

Esferas gigantes flotantes en el océano capturarán la energía de las olas, resolviendo retos pasados en la generación de energía undimotriz. El prototipo Ocean-2 de la empresa Panthalassa transformará el vaivén marino en electricidad estable.

Imagina el océano como un titán indomable: olas que rugen sin cesar, un baile caótico de agua salada que ha hundido innumerables intentos de cosechar su poder. Panthalassa, empresa pionera en energía oceánica, irrumpe en esta expedición con el convertidor undimotriz Ocean-2: esferas flotantes de 10 metros de diámetro, forjadas en materiales compuestos y aleaciones antióxido que ceden al movimiento en lugar de combatirlo.

Estas esferas no son meras boyas rígidas, propensas al desgaste como los prototipos del pasado. Su secreto radica en sistemas hidráulicos y piezoeléctricos que convierten el sube y baja del oleaje en pulsos eléctricos, minimizando piezas frágiles. Desplegadas en las aguas de Puget Sound, han superado pruebas rigurosas: resistencia estructural frente a tormentas, generación continua de potencia y armonía con el ecosistema marino. Es como si las esferas respiraran con el mar, flexionándose como medusas gigantes para extraer energía del desorden.

Históricamente, la energía de las olas prometía ser la reina de las renovables —potencia constante, sin emisiones—, pero el mar castigaba la rigidez con roturas y costes exorbitantes. Ocean-2 evade esa trampa: al flotar y adaptarse, promete estabilidad donde otros naufragaron. En Puget Sound, estas esferas han demostrado viabilidad, abriendo la puerta a despliegues masivos en costas globales. Panthalassa no revela cifras de producción exacta aún, pero los resultados iniciales «prometedores» sugieren un salto cualitativo hacia la energía oceánica comercial.

Esta innovación trasciende la ciencia pura: inversores ya miran con interés, pues resuelve el talón de Aquiles de las renovables intermitentes. Si escala, podría electrificar ciudades enteras con el pulso eterno del océano.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.