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Un hacker que se hace llamar FlamingChina afirma haber sustraído más de 10 petabytes de datos del Centro Nacional de Supercomputación de Tianjin, el mayor hub de cálculo de China.

Las muestras publicadas en Telegram y en la Dark Web revelan simulaciones de misiles hipersónicos, diseños de misiles y modelos de fusión nuclear. Expertos confirman su autenticidad: lo que era un tesoro guardado para la vanguardia científica y militar de Pekín podría cambiar el tablero global de la innovación tecnológica.

Imaginemos un hiper cerebro capaz de simular en minutos lo que un superordenador convencional tardaría años en procesar. Ese es, a grandes rasgos, el papel del National Supercomputing Center (NSCC) de Tianjin: un coloso de silicio que abastece a más de 6.000 instituciones chinas con potencia bruta para modelar desde el vuelo de un misil hipersónico hasta el comportamiento de un plasma de fusión nuclear.

Pero el 6 de febrero de 2026, un canal anónimo de Telegram comenzó a difundir archivos que, según su autor, provenían precisamente de ese centro. El responsable se presenta como FlamingChina. En las semanas siguientes, expertos independientes revisaron las muestras —solo unos pocos gigabytes— y llegaron a una conclusión sorprendente: los documentos parecen genuinos. “Son exactamente lo que esperaríamos ver de un centro de supercomputación de ese nivel”, declaró Dakota Cary, consultor de ciberseguridad en SentinelOne.

Las carpetas filtradas contienen planos y simulaciones de la Aviation Industry Corporation of China (AVIC), la Commercial Aircraft Corporation of China (COMAC) y la National University of Defense Technology. Hay esquemas de munición antibúnker, pruebas de impacto contra vehículos HIMARS y portaviones, tablas de radar, referencias a drones stealth estadounidenses como el X-47B y, sobre todo, terabytes de simulaciones físicas avanzadas: aerodinámica hipersónica, bioinformática y modelos de fusión. Todo ello marcado con sellos de “secreto” y períodos de clasificación de hasta diez años.

¿Cómo se logró semejante extracción? Según el análisis de Marc Hofer, autor del blog NetAskari, el atacante no necesitó exploits de día cero. Bastó con comprometer un dominio de VPN del centro y luego emplear un botnet para extraer los datos de forma lenta y distribuida durante aproximadamente seis meses. Una técnica antigua, casi artesanal, que sorteó las alarmas de un sistema que China presenta como “fortaleza digital”.

El volumen total —más de 10 petabytes— es difícil de asimilar: equivaldría a más de 2.000 años de vídeo en alta definición. FlamingChina ha puesto a la venta el conjunto completo en foros oscuros y Telegram por cientos de miles de dólares pagaderos en criptomoneda. Las vistas previas ya se ofrecen por miles. Hasta ahora, ninguna autoridad china ha confirmado ni desmentido la brecha.

Para la comunidad científica internacional, el incidente despierta un doble sentimiento. Por un lado, revela la escala real de las capacidades chinas en supercomputación aplicada a campos estratégicos. Por otro, expone la fragilidad de infraestructuras que, paradójicamente, son esenciales para avanzar en la comprensión del universo: desde el diseño de aeronaves más eficientes hasta la simulación de reacciones que podrían resolver el enigma de la energía de fusión limpia.

En un mundo donde la potencia computacional es el nuevo petróleo, este episodio recuerda que incluso las murallas más altas pueden tener puertas entreabiertas. El verdadero valor de estos 10 petabytes no reside solo en su contenido clasificado, sino en lo que nos dice sobre la velocidad a la que la frontera del conocimiento —y su vulnerabilidad— se desplaza hoy en día.

Con información de Yahhoo, NetAskari y BGR.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.