Arqueólogos rescatan en el Lago de Neuchâtel un cargamento militar romano intacto, revelando la sofisticada red de suministro que alimentaba a las legiones en la frontera alpina.
Imaginen un «Amazon Prime» de hace dos milenios, pero operado por bueyes, barcos de fondo plano y soldados con armadura. En el fondo del lago de Neuchâtel, Suiza, investigadores han logrado lo que parecía imposible: localizar y recuperar el contenido de una embarcación que desapareció entre los años 20 y 50 d.C. (Un cajón de madera fue datado en el año 17 d.C. con el método de carbono 14)
Buceando en el lago de Neuchâtel, Fabien Langenegger y Julien Pfyffer hicieron un espectacular descubrimiento del Imperio Romano.
«Al principio, los dos nos acercamos con cautela a este montón de círculos, que podría haber sido un depósito de minas abandonado de la Segunda Guerra Mundial. Pero cuando encendí la luz de mi cámara, apareció el color característico de la terracota. Observando algunos platos rotos, nos dimos cuenta de que este hallazgo era extraordinario».
Así describe Julien Pfyffer a ‘Euronews’ el descubrimiento de un cargamento logístico romano. Este hallazgo, bautizado informalmente por la Fundación Octopus como el Eagle’s Wreck (el naufragio de las águilas), no es un simple conjunto de cerámicas rotas; es una fotografía nítida de la logística del Imperio Romano en plena expansión.

Tesoro militar bajo el lodo lacustre
Lo más fascinante de este sitio es la ausencia del barco. Los arqueólogos sugieren que una racha de viento repentina cerca del Canal de Thielle pudo desestabilizar la nave, obligando a los tripulantes a arrojar la carga más pesada por la borda para evitar el hundimiento. Gracias a los bajos niveles de oxígeno en las profundidades del lago y el sedimento protector, los objetos se conservaron en un estado de «congelación temporal».
Entre los 1.200 objetos recuperados destacan:
- Armamento de élite: Dos espadas (gladios), una de ellas aún en su vaina de madera original, un hecho extremadamente raro en la arqueología terrestre.
- Logística pesada: Ruedas de madera de carros y componentes de arneses para caballos, lo que sugiere que el transporte era multimodal: la carga viajaba por tierra hasta el puerto de Yverdon y luego cruzaba el lago.
- Suministros: Ánforas que contenían aceite de oliva de la Península Ibérica y vino, destinadas a los 6.000 soldados de la Legio XIII Gemina estacionados en Vindonissa.

La cadena de suministros romana
Gestionar el suministro de una legión en el siglo I era como jugar una partida de ajedrez a escala continental. Para que un soldado en los fríos Alpes pudiera cenar en una vajilla o sazonar su comida con aceite del Mediterráneo, Roma debía coordinar una cadena de suministro que cruzaba provincias enteras. El hallazgo de vajilla de mesa fabricada localmente en la meseta suiza, junto con productos importados, demuestra que el imperio ya operaba bajo una «globalización» temprana, integrando recursos locales con lujos del sur.
Con información de Fondation Octopus.

