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Un tronco de pino cembro (Pinus cembra) hallado bajo un glaciar alpino, datado en torno a 6000 años, revela que el clima cálido del pasado permitía bosques en altitudes imposibles hoy en día.

Tres estudios paleoglaciológicos publicados en The Holocene y Quaternary Science Reviews demuestran que los glaciares eran más pequeños que hoy durante varias fases del Holoceno (durante los últimos 12 mil años), pese a niveles de CO₂ supuestamente inferiores a los actuales.

Imagina un glaciar como un enorme congelador natural que, al derretirse, escupe cartas del pasado. Desde 1990, investigadores de Innsbruck y Berna recolectan troncos y turba deformados por el hielo en los frentes glaciares de los Alpes. Estos no son restos superficiales: la madera muestra células comprimidas, granos de grava incrustados y anillos torcidos, prueba irrefutable de que fueron transportados bajo o dentro del glaciar.

En el Pasterze (Austria), Nicolussi y Patzelt identificaron fragmentos de Pinus cembra y Larix decidua de árboles que vivieron más de 400 años. La datación radiocarbónica los sitúa entre el 8100 y el 6900 a.C. (cal BC), cuando el glaciar era más pequeño que en la actualidad; luego avanzó, pero volvió a retroceder hacia el 6300 a.C., permitiendo crecimiento hasta al menos el 5430–5080 a.C. Muestras adicionales de ~4800 y ~3800 a.C. confirman que el hielo se mantuvo limitado durante largos periodos del Holoceno temprano.

En los Alpes suizos centrales, Hormes, Müller y Schlüchter analizaron 65 muestras de seis glaciares (Mont Miné, Tschierva, Forno, etc.). Ocho fases de recesión destacan: entre ellas, la de 6170–5950 cal yr BP (hace aproximadamente 6000 años). Los troncos crecían en valles hoy sepultados por hielo; los glaciares eran entonces más cortos que los tiempos actuales.

Joerin y su equipo, en el Tschierva, estudiaron 43 restos subfósiles (principalmente Pinus cembra) incrustados en sedimentos subglaciares. Los periodos del óptimo holoceno (7450–6650 y 6200–5650 cal yr BP) muestran que la línea de árboles subió más de 220 metros respecto a la actualidad, indicando veranos más cálidos.

Como exploradores de un continente perdido bajo el hielo, estos científicos no necesitan suposiciones: los datos radiocarbónicos y la anatomía de la madera hablan claro. El Holoceno no fue un bloque de hielo estable, si acaso la estabilidad existe en el clima; fue un vaivén de climas más benignos que permitieron bosques donde hoy solo hay morrenas rocosas y hielo. Y todo ello con concentraciones de CO₂ muy inferiores a las actuales.

Bibliografía

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.