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Muchos ríos en áreas semidesérticas absorben más carbono del que emiten. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.Muchos ríos en áreas semidesérticas absorben más carbono del que emiten. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.

Los ríos del oeste estadounidense actúan como motores metabólicos extremos, muchos ríos emiten menos carbono de lo que se creía, y algunos de hecho no emiten carbono, lo reciclan.

En la gran maquinaria del ciclo del carbono, los ríos han sido considerados durante mucho tiempo como «tuberías» que transportan sedimentos y gases hacia el océano. Sin embargo, una investigación liderada por la Dra. Taylor Maavara, biogeoquímica del Cary Institute of Ecosystem Studies, y un equipo multidisciplinar, ha demostrado que estas arterias no son canales inertes, sino organismos vibrantes con un metabolismo propio.

Utilizando algoritmos de aprendizaje automático para «auscultar» más de 175,000 cauces en los Estados Unidos contiguos (CONUS), los investigadores han trazado el primer mapa metabólico de alta resolución a nivel continental. El hallazgo es una revelación de contrastes. El equipo identificó que el metabolismo fluvial —la suma de la Productividad Primaria Bruta (GPP) y la Respiración del Ecosistema (ER)— no se distribuye de manera uniforme.

El Oeste de los Estados Unidos, una región de extremos climáticos y geológicos, concentra más del 70% de esta actividad biológica. Aquí, los ríos se comportan como atletas de alto rendimiento: en condiciones de aridez y alta luminosidad, la fotosíntesis acuática (GPP) se dispara, mientras que en otros tramos, la descomposición de materia orgánica (ER) consume oxígeno a ritmos frenéticos.

La investigación cuantifica que los ríos estadounidenses procesan anualmente 10.1 Tg de carbono mediante la fotosíntesis y exhalan 18.7 Tg a través de la respiración. Más aún, muchos ríos del Oeste (especialmente en zonas áridas) absorben más CO2 del que emiten, contradiciendo la idea clásica de que los ríos funcionan siempre como fuentes de carbono. Pero de hecho muchos ríos emiten menos carbono, y en determinadas circunstancias no emiten carbono alguno, recilándolo.

Esta diferencia revela que, aunque los ríos son emisores netos de CO2, la eficiencia de su «pulmón verde» interno es mucho mayor de lo que la ciencia teórica predecía, especialmente en paisajes áridos donde la autotrofia (la capacidad de generar alimento propio) es sorprendentemente dominante.

Este mapa metabólico no solo corrige nuestras cifras sobre el cambio climático; nos ofrece una nueva lente para observar cómo los ríos responden a las sequías y crecidas extremas, recordándonos que el destino del carbono terrestre está indisolublemente ligado al latido biológico de nuestras aguas dulces.

Con información de Science.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.