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Volcán Sakurajima en erupción en 1914. Crédito: autor desconocido, para el Osaka Mainichi Shimbun, National Geographic Collection. Edición: IA / Danny Ayala Hinojosa.Volcán Sakurajima en erupción en 1914. Crédito: autor desconocido, para el Osaka Mainichi Shimbun, National Geographic Collection. Edición: IA / Danny Ayala Hinojosa.

El depósito de magma bajo la caldera de Kikai, en Japón, se está expandiendo a un ritmo alarmante. El hallazgo complementa nuestra comprensión sobre los ciclos de las supererupciones volcánicas y pone en alerta a la ciudad de Kagoshima.

Un equipo internacional de geólogos ha confirmado que en las profundidades de la isla de Kyūshū, un gigante invisible está aumentando presión. No es un volcán común; es la Caldera de Kikai, una depresión masiva formada por el colapso del edificio volcánico tras una erupción cataclísmica hace miles de años. En su borde sur se alza el Sakurajima, uno de los volcanes más activos del planeta, cuya silueta domina el horizonte de la ciudad de Kagoshima.

«Debemos entender cómo pueden acumularse cantidades tan grandes de magma para entender cómo ocurren las erupciones de las calderas gigantes», dice el geofísico de la Universidad de Kobe, Seama Nobukazu. Que la caldera de Kikai esté mayormente bajo el agua es, de hecho, una ventaja para abordar cuestiones como esta. Seama explica: «La ubicación submarina nos permite llevar a cabo estudios sistemáticos y a gran escala.»

La investigación ha revelado mediante modelado numérico 4D que el suministro de magma hacia la caldera supera con creces lo que el Sakurajima expulsa en sus pequeñas erupciones diarias.

Volcán Sakurajima en erupción en 1914. Crédito: autor desconocido, para el Osaka Mainichi Shimbun, National Geographic Collection.
Volcán Sakurajima en erupción en 1914. Crédito: autor desconocido, para el Osaka Mainichi Shimbun, National Geographic Collection.

Imaginemos la caldera como una bañera gigante. El Sakurajima actúa como un grifo abierto que deja salir un poco de agua constantemente, pero la tubería principal (el suministro profundo de magma) está vertiendo líquido a una velocidad mucho mayor. El resultado es inevitable: la presión en la «bañera» está aumentando. Según los datos obtenidos aproximadamente 14 millones de metros cúbicos de roca fundida se acumulan cada año bajo el suelo marino.

Esta acumulación es la que alimenta el temor de una repetición de la Erupción de Taisho en 1914, un evento que mató a 58 personas y provocó inundaciones masivas en Kagoshima. El equipo del Dr. Keigo Yamamoto ha calculado que, al ritmo actual de recarga, el reservorio tardará aproximadamente 130 años en acumular el volumen necesario para un evento de esa magnitud. Dado que han pasado poco más de 110 años, el cronómetro geológico ha entrado en una fase crítica.

La tecnología de GPS de alta precisión ha sido fundamental para este «viaje al centro de la Tierra». Al medir cómo se infla la corteza terrestre, los científicos pueden visualizar la deformación del terreno como si fuera la piel de un globo expandiéndose. Este enfoque innovador no solo permite predecir cuándo podría ocurrir el próximo gran evento en Japón, sino que sirve como plantilla global para monitorear otras calderas capaces de alterar el clima global.

Con información de Communications Earth & Environment.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.