Un estudio con fototrampas revela cómo la ausencia de depredadores insulares empuja a los monos capuchinos hacia el suelo forestal, generando interacciones competitivas inéditas con roedores endémicos en zonas de actividad lítica.
Nuestra expedición nos adentra en el archipiélago de Coiba, en Panamá, un enclave donde el aislamiento geográfico y la ausencia de grandes depredadores han reescrito las fronteras operativas de la fauna. En estos ecosistemas clasificados como «reducidos en gremios», el equipo científico conformado por investigadores como L. A. Fox-Rosales y M. C. Crofoot ha documentado un fenómeno evolutivo en tiempo real: el mono capuchino cariblanco (Cebus capucinus imitator) ha expandido su dominio natural, abandonando la exclusividad de las copas de los árboles para reclamar el suelo del bosque.
Para cartografiar esta conquista del territorio terrestre, los investigadores desplegaron una red de trampas cámara, buscando medir la superposición espacio-temporal de los primates con un competidor directo por los recursos alimenticios: el agutí de Coiba (Dasyprocta coibae). Los datos revelan que la expansión del nicho ha forzado una alta convivencia en la base de la selva. Sin embargo, la geografía de esta coexistencia se fractura dramáticamente cuando entra en juego la tecnología animal.
Como si se tratase de fronteras invisibles trazadas por la actividad lítica, las zonas donde los capuchinos utilizan herramientas de piedra para procesar alimentos se convierten en bastiones exclusivos. Las mediciones indican que los monos frecuentan estas áreas 4 veces más que las zonas libres de herramientas. Frente a este dominio tecnológico, los agutíes adoptan una evasión táctica: sus tasas de captura fotográfica en los perímetros de uso de herramientas se desploman, siendo 25 veces menores. Esta expedición nos demuestra que, en ausencia de las presiones del continente continental, la innovación en el forrajeo dicta nuevas y únicas leyes de segregación espacial.

Los monos capuchinos entraron a la edad de piedra
Ya en 2012 en Brasil, la ciencia documentó de forma metódica lo que hoy se define como la «Edad de Piedra» de los primates neotropicales. Al observar al capuchino barbudo (Sapajus libidinosus, clasificado en su momento como Cebus libidinosus), los investigadores confirmaron empíricamente que el uso de yunques y martillos líticos para fracturar nueces de palma no era una anomalía aislada, sino una tradición tecnológica sólidamente arraigada. Este hito comprobó que los monos seleccionan y transportan rocas específicas para vulnerar las pesadas corazas de frutos como el catulé, lo que inauguró una nueva perspectiva de «arqueología primate» capaz de trazar paralelos directos entre estas destrezas percusivas y el amanecer de la tecnología en los primeros homínidos.
Lo más revolucionario de este hallazgo documentado en 2012 fue desmentir el mito de la supervivencia desesperada. El cruce de variables ambientales y el monitoreo de la disponibilidad de alimento evidenciaron que esta incipiente cultura de la piedra opera bajo una lógica de forrajeo oportunista y no por pura inanición. Los capuchinos despliegan su rudimentario arsenal lítico de manera constante durante todo el año, independientemente de si el ecosistema atraviesa su estación húmeda o una severa sequía que reduzca otras fuentes de nutrición blandas.
En términos sencillos, la evolución del uso de herramientas no es única entre el género Homo (homo sapiens, denisovanos, neandertales), también ocurre en el género Sapajus (monos del nuevo mundo) demostrándose el uso de herramientas de piedra de forma continuada, es un fascinante ejemplo de evolución convergente.
Fuentes:
Spagnoletti, N., Visalberghi, E., Verderane, M. P., Ottoni, E., Izar, P., & Fragaszy, D. (2012). Stone tool use by wild bearded capuchin monkeys, Cebus libidinosus. Is it a strategy to overcome food scarcity? Animal Behaviour, 83(5), 1285-1294. https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2012.03.002
Fox-Rosales, L. A., Monteza-Moreno, C. M., Barret, B. J., Goldsborough, Z., Jansen, P. A., McLean, K., & Crofoot, M. C. (2024). Niche expansion of capuchin monkeys to forest floor on guild-reduced islands increases interspecific spatio-temporal overlap. Biotropica, 56(3), e13315. https://doi.org/10.1111/btp.13315

