La carrera espacial privada en China ha vivido una semana de contrastes sísmicos que definen la delgada línea entre la gloria orbital y el desastre técnico. El cohete Lijian 2 despega y el Tianlong 3 repite fallos.
La conquista del espacio no se escribe solo con éxitos, sino con las lecciones extraídas de los metales retorcidos. China se encuentra hoy en un punto de inflexión crítico: mientras CAS Space consolida el diseño de su cohete Lijian 2 para revolucionar el abastecimiento de la estación Tiangong, la industria aún procesa las imágenes del Tianlong 3, el gigante que en 2024 recordó al mundo que la potencia sin control es, literalmente, explosiva.
El Lijian 2 (Kinetica 2) no es un cohete más en el arsenal de CAS Space. Respaldado por la Academia China de Ciencias (CAS), este vector de queroseno y oxígeno líquido se perfila para el transporte de bajo coste. Su misión principal: lanzar la nave de carga Qingzhou, una propuesta que en 2024 ganó el favor de la CMSA por su eficiencia económica.
Con una capacidad de carga de 1.8 toneladas y un volumen interno de 27 metros cúbicos, la Qingzhou utiliza una filosofía de diseño optimizada para reducir drásticamente el precio por kilogramo puesto en órbita. El Lijian 2, con sus motores de 80 toneladas de empuje, es la pieza de artillería necesaria para que la ciencia en la Estación Espacial China no dependa exclusivamente de los costosos suministros estatales.
La Sombra del Dragón: El Incidente del Tianlong 3
El 3 de abril de 2026 despegaba el Tianlong 3 Y1 desde la rampa de la empresa Space Pioneer en el polígono espacial experimental de Dongfeng junto al centro espacial de Jiuquan. Sin embargo, el lanzamiento terminó en fracaso. La causa del fallo aún no es pública, pero el problema pudo ocurrir en uno o más motores de la primera etapa, o probablemente en el momento de la separación de etapas. Se desconoce si esta misión llevaba una carga útil real.
Este evento nos recuerda el fallo del pasado 30 de junio de 2024 en Gongyi. Allí, el Tianlong 3 de Space Pioneer, un coloso de 71 metros destinado a rivalizar con el Falcon 9, protagonizó uno de los accidentes más surrealistas de la astronáutica moderna. Durante una prueba estática (encendido de motores en tierra), la fuerza bruta de sus siete motores Tianhuo-12 (770 toneladas de empuje) superó la resistencia estructural de los anclajes de la bancada de pruebas. El cohete, diseñado para ser reutilizable, se liberó accidentalmente, ascendió de forma errática y terminó estrellándose en las colinas cercanas. Este evento no fue un lanzamiento fallido, sino un fallo crítico de infraestructura terrestre que obligó a rediseñar los protocolos de seguridad de toda la industria privada china.
Space Pioneer recibió una fuerte reprimenda del gobierno chino y cambió sus planes de lanzar el primer Tianlog 3 desde el centro espacial comercial de Hainán a sus propias instalaciones en Jiuquan. El primer lanzamiento del Tianlong 3 se fue retrasando reiteradamente, y la empresa tampoco ha lanzado ningún cohete Tianlong 2 desde hace dos años.
Hoy, con la mirada puesta en los lanzamientos programados para finales de este año y 2027, el sector privado chino demuestra una resiliencia asombrosa. La transición desde los errores estructurales de Space Pioneer hacia la precisión logística de CAS Space marca el inicio de una era donde el «asombro» nace de la capacidad de transformar un accidente en un peldaño hacia las estrellas.
Con información de El blog de Daniel Marín en Naukas.

