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Científicos logran identificar las piezas moleculares que impulsan el hepatoblastoma, abriendo la puerta a terapias que bloquean el crecimiento tumoral sin la agresividad de la quimioterapia convencional.

El hepatoblastoma es el cáncer que se forma en los tejidos del hígado y el cáncer de hígado infantil más común que suele afectar a niños menores de tres años. Cambios en el funcionamiento de las células del hígado, en especial en cómo se desarrollan y se dividen para formar nuevas células, causan hepatoblastoma. Se desconoce la causa exacta de estos cambios.

Imagina que el tumor es un vehículo fuera de control corriendo por el cuerpo de un niño de apenas dos años. Hasta ahora, la medicina intentaba frenarlo «embistiendo» al coche con quimioterapia pesada, lo que a menudo dañaba la estructura del paciente (efectos secundarios). La investigación liderada por la Dra. Carolina Armengol y el Dr. Matías Ávila ha logrado algo distinto: han encontrado el interruptor de encendido y el pedal del acelerador de este cáncer.

El equipo identificó que la proteína IGF2 actúa como el combustible genómico, mientras que una enzima llamada G9a funciona como un regulador maestro que permite que el tumor siga creciendo y se vuelva agresivo. Al utilizar moléculas inhibidoras (especies de «llaves maestras» químicas), los investigadores lograron bloquear a G9a, lo que en entornos de laboratorio detuvo en seco la división de las células cancerígenas.

Este descubrimiento no es solo teórico. Al mapear estas alteraciones «epigenéticas» —es decir, cambios que no alteran el ADN pero sí dictan cómo se activan los genes—, la ciencia ha pasado de disparar a ciegas a diseñar misiles teledirigidos. Para que los niños que hoy no responden al tratamiento estándar o sufren recaídas, esta nueva vía representa el mapa de una salida antes inexistente.

Esta investigación ha sido posible uniendo las capacidades del Institut de Recerca Germans Trias i Pujol (IGTP), donde la Dra. Armengol lidera el grupo de Oncología Hepática Infantil, y el Cima Universidad de Navarra, donde el Dr. Ávila es director del Programa de Hepatología. Juntos han demostrado que el uso de inhibidores de la enzima G9a puede detener la progresión de las células cancerígenas en modelos de laboratorio, lo que sienta las bases para tratamientos más personalizados y menos tóxicos que la quimioterapia convencional.

Con información de Institut de Recerca Germans Trias i Pujol (IGTP).

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.