A los 60 días de vida, el cerebro humano ya no es una «página en blanco»; un estudio demuestra que los bebés poseen categorías visuales complejas en su corteza cerebral, mucho antes de lo que se creía.
Imagina que entran en un almacén gigante lleno de objetos desconocidos. Para un adulto, es fácil separar las herramientas de los juguetes. Hasta ahora, pensábamos que los bebés necesitaban meses de experiencia, como un aprendiz que observa miles de veces un objeto, para empezar a organizar ese caos. Sin embargo, un equipo de neurocientíficos del Trinity College Dublin, liderado por investigadores como Cliona O’Doherty y Anna Truzzi, ha descubierto que el cerebro de un bebé de solo dos meses ya tiene «estanterías» mentales listas.
Utilizando escaneos de Resonancia Magnética Funcional (fMRI) en más de 100 bebés mientras estaban despiertos —una proeza técnica considerando lo difícil que es mantener a un lactante quieto—, el equipo observó actividad en la corteza ventrotemporal. Esta zona es, esencialmente, el centro de clasificación de alta gama del cerebro.
La analogía del «Software Preinstalado»
Es como si el cerebro humano viniera con un sistema operativo básico ya instalado que sabe distinguir entre un animal y un juguete, o entre algo animado e inanimado. Los investigadores no solo miraron las imágenes cerebrales, sino que las compararon con modelos de Inteligencia Artificial (Redes Neuronales Profundas).
Descubrieron que los patrones de activación cerebral de los bebés de dos meses se alinean con la geometría de estos modelos computacionales. Esto sugiere que las «plantillas» que usamos para categorizar el mundo no son solo fruto de años de aprendizaje, sino que están presentes casi desde el inicio, permitiendo que el bebé aprenda de las estadísticas visuales de su entorno de forma acelerada.
Lo más sorprendente del estudio publicado en Nature Neuroscience es que estas categorías aparecen en las zonas «altas» de la corteza visual antes de consolidarse plenamente en las zonas laterales. Esto rompe con la idea tradicional de que el cerebro se construye estrictamente de abajo hacia arriba (de lo simple a lo complejo). El desarrollo parece ser no jerárquico: el centro de mando para reconocer objetos ya está activo mientras el resto del sistema aún se está calibrando.
Con información de Nature Neuroscience.

