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Descubren que la rilmenidina, un medicamento común para la presión arterial, extiende la vida y mejora la salud celular. Este fármaco abre una nueva frontera en la lucha contra el paso del tiempo.

Imagina poder obtener los beneficios de una dieta de restricción calórica extrema —esa que promete longevidad a cambio de un hambre constante— simplemente tomando una pastilla que ya existe en los estantes de las farmacias. No es ciencia ficción; es el hallazgo central del equipo liderado por el profesor J. Pedro de Magalhães.

La investigación, publicada en el journal Aging Cell, identificó a la rilmenidina como un «mímico de la restricción calórica». Utilizando el gusano Caenorhabditis elegans, un modelo clásico en biología, los científicos observaron que aquellos tratados con el fármaco vivieron un 19% más que el grupo de control. Lo más fascinante es que este beneficio se mantuvo tanto si el tratamiento comenzaba en la «juventud» del espécimen como si se iniciaba en edades avanzadas.

El interruptor molecular: Receptor I1

Para entender cómo funciona, pensemos en la célula como una fábrica. La restricción calórica normal apaga ciertas máquinas para ahorrar energía y limpiar residuos (autofagia). La rilmenidina actúa como un «operario infiltrado» que activa el receptor nish-1 (receptor de imidazolina I1), enviando la señal de ahorro y limpieza sin que la fábrica se quede realmente sin suministros.

A diferencia de otros compuestos como la rapamicina, que pueden tener efectos secundarios severos, la rilmenidina ya se prescribe para la hipertensión con un perfil de seguridad muy alto. En pruebas con ratones, el equipo confirmó que los cambios genéticos provocados por el fármaco en el hígado y los riñones eran casi idénticos a los que produce una dieta baja en calorías.

Dado que la rilmenidina es un fármaco cuya patente original ha expirado en muchos mercados y su seguridad está probada en humanos, el potencial para el sector de la biotecnología de longevidad es inmenso. No requiere el desarrollo de una molécula desde cero, lo que acelera drásticamente los ensayos clínicos para aplicaciones de antienvejecimiento. Si los resultados se replican en humanos, estaríamos ante el primer geroprotector de bajo costo y alta disponibilidad.

Con información de Aging Cell.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.