Investigadores ecuatorianos e internacionales identifican al Oreoryzomys jumandi, un pequeño mamífero que habita los bosques nublados, mejorando el conocimiento de la biodiversidad andina.
En las profundidades de los bosques montanos del valle del río Quijos en Napo, Ecuador, donde las orquídeas y el bambú dominan el paisaje, un equipo multidisciplinario ha rescatado de la oscuridad taxonómica a un nuevo protagonista. Se trata del «Arrocero de Jumandi» (Oreoryzomys jumandi), una especie que no solo amplía el inventario biológico del Ecuador, sino que rinde homenaje a Jumandi, el legendario guerrero quijo que lideró la resistencia indígena en 1578.
La investigación, liderada por Jorge Brito (INABIO) junto a expertos de instituciones como la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y el Museum Koenig, determinó que lo que antes se consideraba una sola especie de roedor andino (Oreoryzomys) es, en realidad, un complejo de tres especies distintas. Para llegar a esta conclusión, el equipo analizó más de 70 especímenes utilizando tecnología de punta, incluyendo escaneos micro-CT de cráneos y secuenciación de ADN nuclear y mitocondrial. Los investigadores concluyeron que Oreoryzomys hesperus, previamente considerada una subespecie, debe ser reconocida como especie válida, mientras que Oreoryzomys balneator mantiene una distribución más restringida en el centro y sur del país.

El Oreoryzomys jumandi se distingue por su pelaje dorsal marrón oscuro de 7–8 mm y una cola notablemente larga, que alcanza en promedio el 138% del tamaño de su cuerpo (entre 110 y 124 mm). Posee un pelaje ventral claramente distintivo basalmente grises, apicalmente blanquecinos. Orejas de 16–19 m, redondeadas, cubiertas externamente con pelos cortos negruzcos. Este pequeño explorador habita principalmente en el bosque nuboso primario, un ecosistema vital que funciona como una esponja hídrica para la región.
El estudio también ha tenido un impacto directo en la clasificación de sus parientes: Oreoryzomys hesperus , anteriormente relegada a ser una subespecie, ha sido elevada al rango de especie válida, mientras que Oreoryzomys balneator mantiene su territorio en el centro y sur del país. Este hallazgo confirma que los Andes ecuatorianos siguen siendo uno de los mayores hotspots de evolución en el planeta, albergando secretos que apenas comenzamos a descifrar.
Con información de Inabio y PeerJ.

