1. Home
  2. /
  3. Publicaciones
  4. /
  5. Espacio
  6. /
  7. Astrogeología
  8. /
  9. Detectado el primer tubo...
Recreación del tubo de lava hallado en Venus. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.Recreación del tubo de lava hallado en Venus. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.

Un equipo de la Universidad de Trento confirma la existencia de una cavidad volcánica masiva bajo la superficie venusiana, analizando datos de radar de hace tres décadas.

La densa y opaca atmósfera de Venus ha mantenido sus secretos bajo llave durante eones, pero el radar ha logrado penetrar el velo. En la región del Monte Nyx, un equipo liderado por el investigador Lorenzo Bruzzone ha identificado una «claraboya» —un colapso en la superficie— que actúa como la puerta de entrada a un colosal tubo de lava vacío. A diferencia de los túneles terrestres, esta estructura es un titán geológico: con un kilómetro de ancho, supera con creces el tamaño de los conductos hallados en la Tierra o Marte, acercándose a las escalas monumentales de los tubos lunares. El hallazgo redefine nuestra comprensión sobre la geología del «planeta gemelo» y marca un objetivo crítico para las próximas misiones EnVision y VERITAS.

Para visualizarlo, imagine un túnel subterráneo tan vasto que podría albergar rascacielos enteros, protegido por un techo de roca de 150 metros de espesor. Esta estructura se formó cuando la capa exterior de un río de lava se enfrió y endureció, mientras el interior fundido seguía fluyendo hasta vaciarse, dejando una catedral natural de basalto. La baja gravedad de Venus y su atmósfera aplastante habrían permitido que la corteza de estos flujos se enfriara de forma óptima para crear estas cavidades de dimensiones épicas.

Imágenes de radar del tubo de lava hallado en Venus. Imagen: Nature.
Imágenes de radar del tubo de lava hallado en Venus. Imagen: Nature.

Según ha explicado Lorenzo Bruzzone, coordinador del estudio y director del Laboratorio de Teledetección de la Universidad de Trento, el hallazgo permite validar teorías que durante décadas solo habían sido hipótesis. El conducto identificado parece ser más ancho y alto que los observados en la Tierra y en Marte, situándose en el rango superior de los detectados o teorizados para la Luna.

Utilizando imágenes del radar que se obtuvieron entre 1990 y 1992 de la sonda Magallanes, se llevó a cabo mediante una técnica desarrollada por el propio equipo para detectar y caracterizar conductos subterráneos, y los resultados apuntan a la existencia de un gran tubo de lava, con un diámetro aproximado de un kilómetro de longitrud, un techo de al menos 150 metros de espesor y una cavidad que alcanzaría una profundidad mínima de 375 metros.

El descubrimiento no solo es una curiosidad geológica; es un mapa para el futuro. Estas cuevas ofrecen una protección natural contra la radiación solar y las temperaturas extremas de la superficie, convirtiéndose en puntos de interés científico prioritarios para las misiones EnVision (ESA) y VERITAS (NASA).

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.