Estructural interna del planeta Tierra y su geomagnetismo. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.Estructural interna del planeta Tierra y su geomagnetismo. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa.

Un gigantesco río de hierro líquido a 2900 kilómetros bajo el Océano Pacífico desafió los manuales de geofísica al dar una vuelta en U. Satélites espaciales revelan que las profundidades de nuestro planeta son un territorio mucho más salvaje e impredecible de lo que creíamos.

Imaginen un río de metal fundido, tan denso y caliente como la superficie del Sol, fluyendo de manera constante bajo la corteza terrestre. Durante décadas, la comunidad científica asumió que este colosal torrente subterráneo, situado en el núcleo externo de la Tierra, se desplazaba con una circulación estable en dirección hacia el oeste. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por el investigador Frederik Dahl Madsen y su equipo de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo ha descubierto que el interior de nuestro planeta es propenso a giros cinematográficos: en el año 2010, el flujo magnético bajo el Pacífico revirtió por completo su dirección, comenzando a moverse con fuerza hacia el este.

Para desenterrar este misterio sin necesidad de taladrar el planeta, los científicos recurrieron a una red de espías en órbita. Utilizando los datos de magnetometría de alta precisión de la misión satelital Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA) —complementados con registros históricos terrestres y de misiones anteriores como CHAMP recolectados entre 1997 y 2025—, el equipo logró mapear la circulación del geodínamo con una resolución sin precedentes. El núcleo externo es una dinamo viviente cuyo hierro líquido genera el campo magnético protector de la Tierra, el cual nos resguarda de la radiación solar y guía nuestros sistemas de navegación.

La investigación, publicada en la revista científica Journal of Studies of Earth’s Deep Interior, demostró que este «latido» u oscilación alcanzó un pico de velocidad hacia el este antes de comenzar a debilitarse nuevamente en el año 2020. Según explica Elisabetta Iorfida, científica de la misión Swarm de la ESA, este hallazgo rompe de forma contundente con las teorías previas de corrientes estáticas. Los científicos barajan la hipótesis de que este dramático cambio de dirección contemporáneo esté estrechamente vinculado a variaciones dinámicas en el núcleo interno y a sutiles fluctuaciones en la velocidad de rotación global del planeta, abriendo una ventana fascinante hacia los ciclos naturales más profundos del mundo que habitamos.

Con información de Phys Org.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.