Investigadores de la OMS y el ECDC rastrean un brote de hantavirus en un crucero expedicionario que partió de Argentina, confirmando la presencia del peligroso Virus de los Andes.
Lo que comenzó como una travesía de aventura desde Ushuaia hacia las islas remotas del Atlántico Sur se ha transformado en un rompecabezas epidemiológico de alta mar. El MV Hondius, un buque diseñado para la exploración polar, se encuentra bajo vigilancia internacional tras detectarse una cadena de contagios de hantavirus que ya se ha cobrado tres vidas. La confirmación por parte de laboratorios en Sudáfrica de que el agente causal es el Virus de los Andes (Andes orthohantavirus) ha encendido las alarmas, pues es la única variante de esta familia capaz de transmitirse directamente entre personas.
La travesía del patógeno es similar a un polizón invisible. El «paciente cero», un ciudadano neerlandés de 70 años, presentó síntomas de fiebre y malestar gastrointestinal apenas cinco días después de zarpar. Al igual que un motor que falla silenciosamente antes de detenerse, su estado derivó rápidamente en un cuadro de neumonía grave, falleciendo el 11 de abril. Desde entonces, el virus ha seguido un rastro que conecta la remota isla de Santa Elena con hospitales de alta complejidad en Johannesburgo, donde las pruebas de PCR y secuenciación genética han revelado la identidad del invasor.
A diferencia de los hantavirus convencionales, que suelen requerir la inhalación de polvo contaminado por excrementos de roedores, el Virus de los Andes se comporta de forma más audaz. Los expertos, liderados por la epidemióloga Maria Van Kerkhove, investigan cómo el virus pudo saltar de un huésped a otro en el confinamiento del barco. Hasta el 7 de mayo, se han confirmado cinco casos mediante pruebas de laboratorio, mientras que otros pasajeros permanecen en aislamiento estricto en centros como el NCID de Singapur para cumplir una cuarentena de hasta 45 días, el periodo máximo de incubación observado para esta amenaza biológica.
Ahora mismo el MV Hondius navega hacia las islas Canarias, frente al África noroccidental. Se espera que llegue al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, el domingo al mediodía. Los pasajeros desembarcarán en lanchas según los vuelos de repatriación organizados por cada país.
Conociendo al Hantavirus de los Andes
En 1996, la transmisión humana a persona del virus de los Andes (ANDV) fue identificada por primera vez durante un brote en El Bolsón, al sur de Argentina. Otros brotes posteriores en la región confirmaron que el virus de los Andes es único entre los hantavirus americanos por su capacidad de propagarse entre humanos. El brote incluyó 16 casos en los que se establecieron vínculos epidemiológicos entre la transmisión de persona a persona, a menudo con un intervalo de aproximadamente tres semanas entre casos.
El Virus de los Andes (Andes orthohantavirus o ANDV) representa una frontera crítica en la virología moderna debido a su excepcional capacidad de transmisión interhumana, una característica que lo distingue de casi todos los demás miembros de la familia Hantaviridae. Identificado originalmente en la región patagónica, este virus utiliza como reservorio natural al roedor de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus). Sin embargo, su verdadera peligrosidad reside en su mecanismo de propagación: mientras que la mayoría de los hantavirus requieren que el humano inhale aerosoles procedentes de excrementos de roedores infectados, el ANDV puede saltar directamente de una persona a otra, lo que facilita la formación de conglomerados de casos en entornos cerrados, como hogares o, en casos extremos, embarcaciones.
Desde una perspectiva clínica, el patógeno desencadena el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), una patología de progresión agresiva que presenta una tasa de letalidad cercana al 30-40%. El virus se acopla a las células endoteliales de los capilares pulmonares, provocando una fuga masiva de fluidos hacia los alvéolos. Según investigaciones publicadas en Nature y The Lancet Infectious Diseases, la metodología para su detección actual se basa en la RT-PCR en tiempo real y la secuenciación de nueva generación (NGS), herramientas que permiten rastrear mutaciones específicas en los segmentos genómicos (S, M y L) del virus para determinar el origen exacto de un brote y la velocidad de su propagación.
Con información de World Health Organization.

