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Especie de quitón similar (Acanthopleura spinosa.: Imagen: Zmescience.comEspecie de quitón similar (Acanthopleura spinosa.: Imagen: Zmescience.com

Un equipo de científicos surcoreanos logra identificar al Acanthochitona feroxa, un molusco marino provisto de espinas microscópicas de aragonito cuyo linaje ha permanecido inmutable durante casi 300 millones de años.

Las costas rocosas de Corea del Sur albergaban un secreto blindado que había conseguido burlar el radar de la taxonomía moderna. Un grupo de biólogos marinos de la Kyungpook National University ha descubierto una nueva especie de quitón, un grupo de moluscos conocidos como poliplacóforos (que literalmente significa «muchas placas»). Bautizado como Acanthochitona feroxa, este pequeño ser es un testimonio viviente de la resistencia evolutiva: su línea evolutiva directa ha habitado los océanos de la Tierra sin sufrir modificaciones estructurales mayores desde hace unos 300 millones de años.

A simple vista, el Acanthochitona feroxa se asemeja a una armadura medieval en miniatura fundida con la roca. Su cuerpo plano y ovalado está protegido por ocho placas calcáreas articuladas que se solapan de manera perfecta, otorgándole una flexibilidad única para amoldarse a las superficies rugosas del entorno intermareal. Para resistir el violento embate de las olas, el espécimen utiliza una descomunal «pata» muscular inferior que actúa como una ventosa neumática de enorme potencia, complementada con una rádula (una estructura bucal armada con filas de diminutos dientes) especializada en raspar las algas adheridas a la piedra.

El enigma resuelto bajo el microscopio electrónico

La taxonomía clásica llevaba décadas enfrentándose a un serio obstáculo adaptativo. Debido a que las aproximadamente 940 especies vivas de quitones en el mundo comparten una fisonomía externa casi idéntica, discernir dónde termina una especie y dónde empieza otra basándose únicamente en observaciones macroscópicas resultaba una tarea propensa al error. El Acanthochitona feroxa se había mantenido oculto a plena vista precisamente por su mimetismo morfológico con otras especies emparentadas.

Para desvelar su estatus único, el equipo liderado por el investigador I Hyang Kim desplegó un análisis genómico y estructural. Llevó a cabo la secuenciación de los genomas mitocondriales completos de los especímenes recolectados, centrándose de forma específica en el gen COI (citocromo c oxidasa subunidad I), la herramienta estándar de la ciencia para el código de barras molecular. Los datos genéticos arrojaron patrones de divergencia imposibles de ignorar.

La confirmación definitiva llegó al pasar del mapa genético a la estructura atómica. Utilizando microscopios electrónicos de alta resolución, los científicos analizaron la microestructura de los tejidos blandos y protectores del molusco. Fue allí donde descubrieron la característica que le ha valido su nombre científico (derivado del latín ferox, que significa feroz o erizado): una densa cobertura de penachos microscópicos de espinas compuestas de aragonito, una variante mineral del carbonato cálcico que disuade de forma implacable a los depredadores que intentan desbancarlo de su sustrato rocoso.

Con información de Marine Life Science & Technology.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.