Por primera vez, la ciencia ha documentado cómo las copas de los árboles actúan como pararrayos biológicos, emitiendo descargas de luz ultravioleta invisible para el ojo humano durante las tormentas eléctricas.
Imagina un bosque bajo un cielo cargado de estática. Mientras el trueno ruge, las puntas de las hojas de árboles como el liquidámbar o el pino taeda están trabajando como antenas diminutas. No es ciencia ficción: el equipo liderado por Patrick McFarland, de la Penn State University, ha confirmado que estos árboles generan «descargas corona», un fenómeno eléctrico que libera una luz azulada en el espectro ultravioleta.
Por décadas, la comunidad científica teorizó que los árboles emitían una tenue descarga eléctrica conocida como «corona» bajo la influencia de campos eléctricos atmosféricos intensos durante las tormentas. Sin embargo, nunca se había documentado fuera de un entorno de laboratorio. Gracias a una expedición científica equipada con una minivan adaptada (una Toyota Sienna 2013), el equipo de Patrick McFarland ha logrado captar este fenómeno natural por primera vez.
Para entenderlo, piensa en el efecto que sucede en los mástiles de los barcos o en las líneas de alta tensión; es el mismo principio. El campo eléctrico de una tormenta es tan intenso que «arranca» electrones de las moléculas de aire cerca de las puntas afiladas de las hojas. El resultado es un espectáculo de chispas intermitentes que, aunque invisible para nosotros, ocurre a escala de microamperios y puede extenderse por cientos de hojas simultáneamente. Más allá de la estética «fantasmagórica», estas descargas actúan como una reacción química natural: al romper las moléculas de aire, producen radicales hidroxilo (OH), conocidos como el detergente principal de nuestra atmósfera, ayudando a limpiar el aire durante los eventos climáticos.

Según el paper publicado en Geophysical Research Letters, este proceso no es constante; las coronas «saltan» entre las hojas y siguen el movimiento de las ramas al compás del viento, comportándose como luces de Navidad efímeras que parpadean en el espectro UV (260 nm).
La interacción tormenta-árboles y su efecto ambiental
El estudio tiene implicaciones críticas para la química atmosférica. Estas descargas corona son responsables de la creación de radicales hidroxilo (OH), a menudo denominados el «detergente de la atmósfera». Estos radicales hidroxilos neutralizan el metano atmosférico, oxidan el monóxido de carbono para transformarlo en dióxido de carbono. Además, rompe compuestos tóxicos como los compuestos orgánicos volátiles (COV).
La capacidad de este proceso para descomponer compuestos orgánicos volátiles emitidos por los propios árboles y contaminantes antropogénicos sugiere que los bosques juegan un papel mucho más activo y complejo en la «autolimpieza» de la atmósfera durante las tormentas de lo que se creía anteriormente.
Con información de Geophysical Research Letters.

