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Un trabajador recoge sargazos de la orilla. Imagen: FreepikUn trabajador recoge sargazos de la orilla. Imagen: Freepik

La explosión de biomasa en el Gran Cinturón de Sargazo no depende únicamente de los ríos, sino de un complejo sistema de afloramiento de nutrientes y una alianza microscópica.

En 2025, el cinturón alcanzó la cifra récord de 38 millones de toneladas, redefiniendo nuestra comprensión de la salud oceánica. Este año, científicos de la Universidad de Toulouse y la USF identificaron que la formación del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico (GASB) tuvo un detonante específico: dos años consecutivos de una Oscilación del Atlántico Norte (NAO) negativa. Este cambio en la presión atmosférica alteró las corrientes y vientos, empujando al sargazo desde el Mar de los Sargazos hacia los trópicos. Una vez allí, las algas encontraron aguas cálidas, luz solar constante y un suministro inesperado de alimento.

La alianza con cianobacterias

Contrario a la hipótesis tradicional que culpaba a la escorrentía del Amazonas o el Congo, un estudio liderado por el Instituto Max Planck de Química, publicado en Nature Geoscience, señala un «motor de nutrientes» más profundo. Mediante el análisis de núcleos de coral (archivos ambientales de 120 años), descubrieron que el afloramiento vertical (mezcla de aguas profundas ricas en fósforo impulsada por el viento) es clave.

Este fósforo beneficia a las cianobacterias que viven en simbiosis sobre el sargazo. Estos microorganismos tienen la capacidad única de fijar nitrógeno gaseoso de la atmósfera, convirtiéndolo en fertilizante directo para el alga. Esta ventaja competitiva explica por qué el sargazo prospera incluso en regiones del Atlántico donde el nitrógeno es escaso.

Franjas de algas cubriendo las orillas por kilómetros en el Caribe. Imagen: Reuters.
Franjas de algas cubriendo las orillas por kilómetros en el Caribe. Imagen: Reuters.

El modelo desarrollado por Julien Jouanno y su equipo sugiere que la dinámica de los vientos ecuatoriales es la que dicta el ritmo de las arribazones. Con 38 millones de toneladas registradas en 2025 —un incremento del 40% respecto al récord de 2022—, el fenómeno ha pasado de ser una anomalía a un desafío estructural para el Caribe y África Occidental.

¿Qué es el sargazo?

El sargazo (Sargassum) es un género de macroalgas pardas que desempeña un papel fundamental como «bosque flotante» en los ecosistemas tropicales y subtropicales. Estas algas poseen vesículas llenas de gas, conocidas como pneumatocistos, que les permiten mantenerse a flote y crear densas superficies que sirven de refugio, alimento y zona de crianza para una vasta biodiversidad marina, incluyendo tortugas marinas, crustáceos y diversas especies de peces.

Debido a su importancia ecológica, instituciones como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) lo clasifican como un «Hábitat Esencial para Peces», destacando su valor como santuario biológico en el mar abierto antes de que su acumulación excesiva en las costas genere retos ambientales.

En la última década, científicos de instituciones como la Universidad del Sur de Florida (USF) y el Instituto Max Planck de Química han documentado la formación del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico (GASB), una masa que en 2025 alcanzó récords cercanos a los 38 millones de toneladas. Investigaciones publicadas en revistas como Science y Nature Geoscience sugieren que este crecimiento, fue impulsado por una combinación de factores: el aumento de nutrientes (nitrógeno y fósforo) provenientes de la escorrentía del Amazonas, procesos de afloramiento ecuatorial que fertilizan el océano, y a dos años consecutivos de una Oscilación del Atlántico Norte (NAO) negativa.

Con información de Nature Communications.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.