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  9. Madera que brilla: el...

Investigadores lograron que la madera de balsa colonizada por el hongo Desarmillaria tabescens emita luz verde autónoma, abriendo la puerta a materiales biohíbridos para iluminación sin electricidad.

La naturaleza guarda secretos luminosos. Desde los relatos de Aristóteles hasta los mineros del siglo XVIII que usaban “foxfire” como guía en la oscuridad, la bioluminiscencia ha fascinado a la humanidad. Hoy, un equipo de científicos de Suiza ha logrado domesticar ese fenómeno en laboratorio: producir madera que brilla por sí sola.

El proceso consistió en fusionar bloques de balsa (Ochroma pyramidale) con el hongo Desarmillaria tabescens, conocido por degradar lignina en condiciones húmedas. Tras tres meses de incubación en un medio con microfibrillas de celulosa, los bloques alcanzaron una humedad óptima de entre 700 y 1200%. Esa condición permitió que el ciclo bioquímico del hongo transformara compuestos como el ácido cafeico en luciferina, activada por la enzima luciferasa para emitir un resplandor verde visible.

Los análisis confirmaron que la lignina y hemicelulosa se degradaban, mientras la celulosa cristalina permanecía intacta. La intensidad de la luz aumentaba al controlar la deshidratación y rehidratación de la madera, demostrando que la humedad es el factor crítico. El resultado: bloques capaces de iluminar letras en la oscuridad, un espectáculo que recuerda a la ciencia ficción pero con rigor experimental.

Más allá de la curiosidad, el hallazgo apunta a aplicaciones prácticas: materiales biohíbridos que podrían servir como fuentes de luz sostenibles, reduciendo consumo eléctrico, emisiones de CO₂ y contaminación lumínica. Un futuro donde postes, muebles o incluso instrumentos científicos brillen sin enchufes ni baterías.

La historia del fuego fatuo documentado por Aristóteles

Aristóteles, el famoso pensador de la antigua Grecia, fue uno de los primeros en documentar un fenómeno natural fascinante que hoy conocemos como «fuego fatuo» o foxfire. Observó que algunos troncos en descomposición emitían una extraña luz en la oscuridad, pero lo que más le sorprendió fue que, a diferencia de una fogata, esta luz era completamente fría al tacto. Aunque en aquel entonces no se sabía que el brillo provenía de hongos bioluminiscentes, su descripción de este «fuego frío» marcó el inicio del estudio científico sobre cómo la naturaleza puede generar luz propia sin necesidad de calor.

La gran mayoría de los seres que emiten luz viven en el mar, destacando las medusas, como la Aequorea victoria, calamares (como el calamar luciérnaga) y peces abisales como el pez rape, que usa un «señuelo» luminoso para cazar. En tierra, las más famosas son las luciérnagas, que usan su brillo para atraer pareja. También existen escarabajos (como el tucu-tucu), ciertos tipos de milpiés y larvas conocidas como «gusanos de luz». Existen más de 70 especies de hongos que brillan, generalmente en tonos verdes, para atraer insectos que dispersen sus esporas. También el fitoplancton (dinoflagelados) es el responsable de que las olas del mar brillen con un color azul eléctrico al ser perturbadas.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.